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Internacionales | viernes 30 de octubre 2009 Leve esperanza de acuerdo
Centenares de seguidores de Manuel Zelaya trataron de manifestarse en los alrededores del hotel, donde se realizan las conversaciones entre delegados de éste y del gobierno de facto. LA PRENSA/AFP/Claudia Barrientos
Tegucigalpa /ACAN-EFE
Las comisiones del presidente depuesto Manuel Zelaya y del de facto Roberto Micheletti retomaron ayer las conversaciones tras casi una semana de interrupción, con la advertencia de Estados Unidos, de que “se está acabando el tiempo” para encontrar una solución a la crisis de Honduras.
Los representantes de ambas partes se reunieron para abordar oficialmente una propuesta del gobernante de facto, en la que acepta que el Parlamento resuelva si se reinstala o no a Zelaya en el poder, tal y como pretendía el presidente depuesto.
Estas conversaciones contaron con el acompañamiento de un enviado de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de una misión estadounidense encabezada por el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon.
“Ya se está acabando el tiempo, sólo tenemos un mes antes de las elecciones del 29 de noviembre; entonces, desde el punto de vista de EE.UU. y de la comunidad internacional, necesitamos un acuerdo lo más rápido posible”, expresó Shannon en una rueda de prensa tras sentar a las dos partes en una nueva negociación.
El Congreso Nacional destituyó a Zelaya el 28 de junio y designó a Micheletti como gobernante, luego de que aquél fuera derrocado por los militares, que lo expulsaron a Costa Rica.
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“Hemos aceptado que vayamos al Congreso, hemos aceptado que esta pretensión es un derecho que tiene el peticionario, en este caso don José Manuel Zelaya Rosales, en su pretensión de retornar a la Presidencia de la República”, dijo a los periodistas antes del encuentro la portavoz de la comisión de Micheletti, Vilma Morales.
La primera vicepresidenta del Parlamento, Mary Flores, del gobernante Partido Liberal, dijo por su parte que “el Congreso estaría con toda la voluntad de acatar lo que decida el diálogo”.
Micheletti proponía la semana pasada que fuese la Corte Suprema de Justicia (CSJ) la que decidiera sobre la reinstalación de Zelaya, algo a lo que éste se ha negado.
Otro miembro de la comisión de Micheletti, Arturo Corrales, consideró que con la aceptación de que el Parlamento decida “sólo falta suscribir” el acuerdo.
Según el régimen de facto, los militares actuaron contra Zelaya por un mandato de la CSJ a raíz de un proceso incoado en su contra por el Ministerio Público por promover una Asamblea Constituyente mediante una consulta popular, que iba a celebrar el 28 de junio y había sido declarada ilegal por varios órganos del Estado.
Un negociador de Zelaya, Rodil Rivera, reafirmó a medios locales, antes de conocer oficialmente la propuesta de Micheletti, que “el Congreso Nacional es a quien compete, es la única institución del Estado, el único poder del Estado que tiene competencia para restituir al presidente Zelaya”.
“No es la CSJ ni ningún otro (órgano) porque fue precisamente (el Congreso) el que destituyó al presidente Zelaya”, recordó Rivera.
Por su parte Shannon aseguró tener mucha “esperanza” en que el diálogo desemboque en una solución al conflicto y consideró que los términos son aceptables para ambas partes.
“La solución está en la mesa. El acuerdo está hecho. (...) No es cuestión de redacción, no es cuestión de propuestas, es cuestión de voluntad política”, sostuvo.
Shannon anunció que la misión estadounidense que él encabeza, y que llegó el miércoles a Honduras, aplazó hasta hoy su regreso a Washington para acompañar el proceso.
El diplomático aseguró que ni Estados Unidos ni la comunidad internacional “están intentando imponer nada” al país centroamericano, y que la “crisis hondureña requiere una solución hondureña”.
Mientras las dos delegaciones estaban reunidas en un hotel de Tegucigalpa, la Policía dispersó por la fuerza en dos ocasiones, de ese lugar y de otro sector, a centenares de manifestantes del movimiento popular que exige la restitución de Zelaya, cuyos dirigentes aseguraron que hubo varios detenidos.
Por otro lado, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Honduras pasaron a disposición del Tribunal Supremo Electoral para dar seguridad a los comicios del 29 de noviembre y custodiar el material electoral.
Las fuerzas policiales reprimieron con bastones y bombas lacrimógenas a cientos de activistas contra el golpe de Estado, que intentaban desfilar por la capital, dejando varios lesionados leves.
Por su parte el presidente depuesto Manuel Zelaya expresó que el diálogo está “en el mismo punto” donde se reanudó, pero que espera avances.
“Yo diría que estamos en el mismo punto donde empezamos, en el 95 por ciento de avance” en que quedó la semana pasada, dijo Zelaya.
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