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Política | lunes 2 de noviembre 2009

Iglesia: Paren violencia

Monseñor Leopoldo brenes al inaugurar ayer el telehablatón para recaudar fondos para la construcción del muro perimetral de la Catedral de Managua.
LA PRENSA / B. PICADO

El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Leopoldo Brenes, desaprobó los ataques de grupos del Frente Sandinista (FSLN) contra la Embajada de los Estados Unidos, y señaló que si las acciones de un diplomático molestan al Gobierno, existen canales para expresar esas quejas.

 

“Exhorto a los líderes a no fomentar la violencia”, dijo Brenes, quien considera que actitudes como las tomadas por partidarios del FSLN sólo generan más violencia.

 

“Exhorto a todos nuestros líderes a que no motivemos la violencia. Si se quiere hacer alguna demanda o protestar por alguna cosa, que se haga, pero de forma cívica, eso es lo más importante”, enfatizó.

 

Añadió que desde el fondo de su “corazón de pastor” le duele que “quienes están en las rotondas y en las calles en esas protestas es la gente sencilla de los barrios, porque las grandes personalidades no se aparecen ahí. Por tanto, cuando hay heridos o golpeados son siempre los pobres los que sufren”.

 

CONSTITUCIÓN Y LEYES

 

“Creo que los Estados tienen sus medios para llamar la atención a un embajador, si consideran que un embajador se está saliendo de tono. Aunque no soy un experto, creo que el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene sus medios para hacer un llamado de atención ante X o Y diplomático. Si queremos que las cosas vayan mejor, siempre debemos seguir los cauces propios que da la Constitución y las leyes internacionales”, explicó el también Arzobispo de Managua después de inaugurar ayer el telehablaton para recaudar fondos para la construcción del muro perimetral de la Catedral.

 

Luego, el Obispo Auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez Ortega, aseguró que participar en la vida política del país es un derecho ciudadano y un deber cristiano, pero pidió hacerlo sin agredir y sin causar destrucción.

 

“Tenemos que aprender no sólo a respetar la opinión de los demás, sino a cívicamente expresar nuestra opinión”, dijo Báez.

 

Aconsejo no olvidar la larga historia de dolor, guerra y violencia que tiene Nicaragua, para comenzar a construir los fundamentos de una nueva sociedad, “donde de modo más civilizado podamos expresarnos”.

 

“TODOS TENEMOS DERECHO A OPINAR”

 

Al referirse a las críticas del Embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, a la decisión de seis magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de permitir la reelección del presidente Daniel Ortega, monseñor Leopoldo Brenes opinó que el único que puede decir si Callahan se excedió es el Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

Pero el obispo auxiliar Báez considera que todas las personas tienen derecho a expresarse. “Incluso, la opinión de un extranjero hay que considerarla desde un punto de vista más tolerante”, indicó. “El último paso al que deberíamos llegar, debería ser la confrontación violenta. Es necesario ir cambiando actitudes”.

 

Monseñor Báez, quien ayer celebró la tradicional misa dominical del mediodía en la Catedral de Managua, señaló que la agresión a la ciudadana Leonor Martínez y a dos jóvenes de León, y la forma violenta con que grupos afines al FSLN protestaron frente a la Embajada de EE.UU., son acciones contrarias a la voluntad de Dios.

 

LA ILEGALIDAD ES PECADO

 

 

“Cuando algo es contrario a la voluntad de Dios se llama pecado... Como también la injusticia, la ilegalidad, la corrupción, el enriquecimiento ilícito, eso en cristianismo se llama pecado”, enfatizó monseñor Báez.

 

También criticó que el presidente Daniel Ortega haya justificado, el sábado, los actos violentos ocurridos en la sede diplomática estadounidense.

 

“Creo que la violencia en todas sus formas debe ser erradicada... Aquí todo mundo tiene derecho de expresar su opinión y de protestar, pero hay formas pacíficas. En una sociedad democrática, el pluralismo ideológico forma parte del fundamento... No hay necesidad de romper edificios, quemar llantas, golpear a la gente. Hay formas tras formas más cívicas”, alegó Báez.

 

“ORTEGA ENFRENTA AL PUEBLO”

 

 

Para el vicepresidente de la Conferencia Episcopal y Obispo de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, el presidente Daniel Ortega no sólo ha enfrentado al pueblo contra el pueblo, sino también que está enfrentando a la gente de su mismo partido con el fin de fomentar un clima de violencia que justifique la salida del Ejército a las calles y restringir las libertades.

 

El obispo Mata dijo que tiene conocimiento de que el Gobierno está usando a la Juventud Sandinista para enfrentar a los estudiantes universitarios que quieren revertir la ley promovida por el Ejecutivo, con que buscan controlar totalmente las universidades, como en los años ochenta.

 

“El Gobierno no ha cumplido las promesas hechas a un pueblo… Al no llevar adelante sus planes y programas, justificándose en la crisis monetaria global, lo que ha hecho es agravar la crisis y ahora busca la confrontación. Mucha gente, que se suponía era de ellos (del partido), hoy está saliendo a las calles, protestando en contra de su propio gobierno y oímos voces que se busca contraponer a la Juventud Sandinista contra todo el estudiantado que proteste”, comentó Mata.

 

“¿Qué se persigue? ¿Que salga el Ejército a las calles? ¿Que se ponga el estado de sitio? ¿Que la gente desesperada busque otras vías violentas?”, se preguntó el prelado.

 

Añadió que el gobierno de Daniel Ortega parece no preocuparse por el bienestar del pueblo nicaragüense, ni por el futuro de la Patria.

 

NEOSOMOCISMO

 

 

“No se está viendo el futuro de esta Patria, sino el favoritismo de un pequeño grupo, de una familia que se está enriqueciendo a costillas del pueblo. La ayuda venezolana, que dicen que es para el pueblo, por qué no entra en el Presupuesto de la República... Es manejada por un grupito, por una familia”, opinó el Obispo de Estelí.

 

“Un neosomocismo está naciendo precipitadamente en la nación y anuncia malos aires a la República”, advirtió monseñor Mata.

 

(Con la colaboración de Roberto Mora)