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Política | martes 3 de noviembre 2009 Mántica: Violar la Constitución es destruir el marco de convivencia
La violencia desatada por grupos afines al presidente Daniel Ortega es un signo de intolerancia, comentó monseñor Miguel Mántica. Monseñor Miguel Mántica, vicario pastoral de la Arquidiócesis de Managua, manifestó su preocupación por los abusos contra la Constitución de Nicaragua “porque eso es destruir el marco de la convivencia”.
“No es posible que un partido quiera adueñarse de este país, tenemos que convocar a todas las fuerzas de esta nación para hacer algo por él, porque si nosotros seguimos aferrándonos al poder, le estamos haciendo un daño al país; sin embargo, yo tengo la confianza que nuestros políticos tienen algo bueno y van a reflexionar”, dijo el religioso a LA PRENSA.
Mántica considera que el gobierno del presidente Daniel Ortega está a tiempo de corregir la decisión de seis magistrados sandinistas en la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que permite la reelección del mandatario en una abierta violación a la Constitución.
El prelado católico también lamentó que en el país se vuelvan a irrespetar los espacios que cada ciudadano tiene para expresarse según su opción política, ya que la violencia de las últimas semanas es un signo claro de la intolerancia y ésta sólo produce una mala imagen al país.
POR LA JUSTICIA
“Permitir que se manosee la Constitución es un grave error. Donde no hay ley no hay justicia y donde no hay justicia sólo hay infelicidad, muerte, daño y desesperanza. La Iglesia siempre está de parte de la justicia y la justicia siempre está enmarcada en el amor”, explicó.
“Nosotros siempre predicamos el amor, pero amor sin justicia no existe; un amor sin justicia es lo contrario del amor, es una manipulación del amor para el mal. Cuando no hay ley, no hay justicia. Entonces, cuando la Carta Magna se manosea se destruye lo más sagrado de una nación que es el marco de la ley y la justicia”, afirmó monseñor Mántica.
El religioso indicó que el gran problema que vive Nicaragua son las luchas de poder entre los sectores políticos, lo que impide el buen desarrollo de la nación, y citó como ejemplo a Colombia que ha sido un país víctima de la guerra y el narcotráfico. “Pero como vemos, ese país va para arriba, progresando, y a uno le da tristeza que aquí sólo matándonos hemos vivido", comentó.
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