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Política | martes 3 de noviembre 2009

González pierde apoyo de medios oficialistas

La bandera de Estados Unidos se resistía a convertirse en ceniza. Los activistas de la CST tuvieron que esforzarse para pegarle fuego.
LA PRENSA/ R. ORTEGA

Sin el apoyo de los medios oficialistas, que continúan exigiendo la expulsión del Embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, el secretario general de la Central Sandinista de Trabajadores (CST), Roberto González y un grupo de seguidores, entregó ayer una carta en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la que declaran “non grato” al diplomático y ofrecen su respaldo al gobierno de Daniel Ortega.

 

Los emocionados trabajadores, acompañados por música revolucionaria y chicheros y estruendos de morteros, gritaban “que se vaya, que se vaya”, en referencia a Callahan.

 

El vicecanciller Manuel Coronel Kauz, con un lenguaje mesurado y una diplomacia que pocas veces muestra, recibió el documento y explicó que se le dará el curso respectivo a la carta “de acuerdo a las normas internacionales que nos rigen”.

 

Añadió que el Gobierno ya presentó un comunicado de protesta, señalando la acción injerencista de Callahan, y que el propio presidente Daniel Ortega ya se pronunció públicamente sobre el tema.

 

Ante la insistencia de los trabajadores de la CST y de los periodistas, Coronel aclaró que “el acto en sí (declaraciones de Callahan) traspasa los límites diplomáticos”, pero romper relaciones y declarar non grato a un embajador requiere “un análisis y es parte de lo que se hace, por supuesto en dependencia de comportamientos futuros”.

 

El vicecanciller aclaró que si las críticas emitidas por el embajador Callahan, sobre la decisión de seis magistrados sandinistas que otorgaron la posibilidad de reelegirse al presidente Daniel Ortega, “son su criterio personal se respeta”.

 

Pero que no se puede respetar que ande haciendo actividades contra el Estado y contra el Gobierno. “Eso no se puede respetar, pero si un embajador anda haciendo actividades en el país para conocerlo y aprender de él, eso nos parece bien”, dijo Coronel.

 

Consultado sobre si existe alguna posibilidad de expulsar a Callahan, dijo que “tal vez más adelante”, porque “por el momento está más o menos superada la cosa”.

 

El funcionario fue enfático al decir que Nicaragua ha decidido “que no romperá relaciones con los países así sencillamente porque se produce un error de un embajador. No, no son esas las razones verdaderas”, expresó Coronel.

 

Ante esa declaración, Roberto González alzó la voz para reclamar al vicecanciller: “Pero en todo caso el pueblo sí demanda que se vaya, ¡que se vaya, que se vaya!”.

 

Coronel dijo que tras el incidente no se ha reunido con Callahan, y que desconoce detalles sobre un supuesto encuentro que sostuvieron el viernes por la noche el canciller Samuel Santos y el diplomático estadounidense.

 

Después de recibir el escrito y rendir unas breves declaraciones, el vicecanciller regresó a su oficina, y González y su gente se quedaron en el parqueo de la Cancillería gritando consignas y reventando varias decenas de morteros que llevaron en un saco.

 

Pasados unos minutos, el grupo se trasladó a la calle y obstaculizó el tráfico por corto tiempo, mientras luchaba contra el viento y una tea rebelde con que quemaron una bandera de los Estados Unidos.

 

La protesta del grupo de la CST, mínima en comparación a la organizada la semana pasada por el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), que dirige Gustavo Porras, concluyó sin que ningún medio de comunicación oficialista la cubriera.