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MIéRCOLES 26 DE JULIO DEL 2000 / EDICION No. 22081 / ACTUALIZADA 11:00 pm
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El Gladiador

.Pedro Solórzano surgió a la palestra al lado de 89 “gladiadores”, humildes carretoneros con sus respectivos atuendos romanos en una competencia de premios y circo que despertó simpatías entre ricos y pobres y esperanzas en gente sin opciones políticas

CRISTIANA CHAMORRO BARRIOS
xchamorro@laprensa.com.ni

En la película “El Gladiador” hay una escena comparable con el actual ambiente político de Nicaragua, particularmente la situación de Pedro Solórzano a sólo pocas horas de ser o no ser despojado de su derecho a participar en las próximas elecciones municipales.

Nos referimos al momento en que el Emperador Cómodo levanta su mano y pone el dedo pulgar en posición horizontal, para moverlo hacia arriba o hacia abajo y con ello decidir sobre la vida o la muerte de Máximo, el esclavo convertido en el Gladiador, quien osa confrontar el poder absoluto del César y, por tanto, agigantar su figura ante los ojos del pueblo.

Lo anterior es una ficción que nos evoca a la historia del BEN HUR en Nicaragua por varias razones: primero, porque Pedro Solórzano en 1992 surgió a la palestra pública al lado de 89 “gladiadores”, humildes carretoneros con sus respectivos atuendos romanos en una competencia de premios y circo que trascendió la prensa local, despertó simpatías entre ricos y pobres y esperanzas en gente sin opciones políticas.

El actual candidato por los conservadores a la Alcaldía de Managua se involucró con los carretoneros, al igual que Máximo se conectó con sus gladiadores y a través de ellos con el pueblo, con la gente que vota, y Managua le abrió el paso al poder político. Sobró gente que quiso ayudarlo para montar cada año su gran espectáculo romano, como ahora sobran encuestas diciendo que Pedro Solórzano no debe ser inhibido.

En el cine, el veredicto que más llegó a valer fue el del pueblo pidiendo a gritos clemencia por la vida del esclavo, por su Gladiador frente a la fuerza bruta del Emperador cobarde que elimina a su adversario usurpando todos los recursos del poder imperial incluyendo puñaladas por la espalda.

No disfrutamos de un final feliz, pero sí de un contraste de valores entre el poder despótico, traicionero, acobardado y corrupto frente al demócrata, justo y honesto que lucha por sus derechos, su libertad y la de los suyos.

Aquí en Nicaragua la contienda municipal todavía está en función de cómo se va a mover el dedo de Alemán en relación a la vida política del candidato conservador a la Alcaldía de Managua.

“Si Pedro pasa, Pedro gana”, dice la gente. Si Pedro no pasa, crece la polarización que liberales y sandinistas necesitan para sobrevivir y acumular los niveles de fuerzas que les aseguraría una competencia bipartidista por la presidencia en el 2001.

Dentro de esa lógica entre caudillos, Solórzano es una amenaza que necesitan eliminar por la fuerza bruta del pacto, a como recientemente lo hicieron con cinco partidos políticos legítimos.

Las inhibiciones no son técnicas ni legales, sino de voluntad política.

Seguramente el Dr. Alemán, al igual que el Emperador romano Cómodo, levantará su brazo y pondrá su dedo pulgar en posición horizontal, y lo moverá hacia arriba o hacia abajo para oficializar ante el Consejo Supremo Electoral, lo pactado con Ortega en el caso Solórzano.

Hasta ahora, y pasando por encima de la Constitución, leyes y magistrados, el propio titular del Ejecutivo ha hecho evidente que su dedo se inclina por un movimiento hacia abajo, en contra del candidato verde.

No se conformó con la arbitrariedad de pasar una raya limítrofe por la casa de su adversario, sino que se adelantó a que los magistrados se pronuncien diciendo: “Pedro no va a poder correr”; “únicamente es viable para el Municipio de El Crucero”; “¿Para qué miden a Pedro si está inhibido?”, preguntó furioso el mandatario por radio y televisión.

El dedo del Presidente hacia abajo significa cobardía, una puñalada por la espalda no sólo a Pedro, sino a todos los que hemos apostado a un sistema democrático basado en leyes e instituciones. Evidencia temor a una libre competencia, justa, leal y pluralista. Sugiere una ambición peligrosa y sin escrúpulos por el poder. Afirma que Alemán no es un demócrata.

Si a última hora, las declaraciones del Presidente en contra de Solórzano las pasan a categoría de “exabruptos presidenciales”, el dedo podría moverse sorpresivamente hacia arriba. Este movimiento positivo en favor de los derechos civiles y políticos de Pedro sería como el gran triunfo del pueblo de Roma sobre el Emperador en crisis y rechazado popularmente.

Después de todo “gobernar es rectificar”, dijo Alemán a su regreso de Washington cuando vio su poder disminuido ante la presión nacional e internacional.

De acuerdo con el calendario electoral, la suerte de Pedro y el rumbo de nuestra democracia será despejada hoy miércoles. Al igual que en la película, no hay señales que aseguren un final feliz. En la Roma Imperial, “las espadas no cedieron lugar a las togas de los Senadores”. En Nicaragua, la fuerza bruta del pacto, no cede su espacio a las instituciones.

Inhibiciones a Pedro y a los partidos no sólo violan sus derechos políticos humanos y los nuestros a elegir libremente, sino que constituyen un atropello a la institucionalidad de los Poderes del Estado, a la dignidad y el honor de magistrados, diputados, contralores, ministros, obispos y demás instituciones inhibidas de actuar con independencia del poder absoluto.

Impugnemos con fuerza la institucionalización de las inhibiciones y no permitamos que la historia se repita. “Si las togas no asumen con responsabilidad su papel, nuevamente vendrán las espadas a tomar su lugar”, avisaron al César los doctores en Roma.  
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