Daysi Cardoze
¿Con que tú te vas, madrecita dejándome aquí en el mundo con un dolor tan profundo que ya la vida me quita?
¿Con que es verdad que me dejas sin dulces horas amenas, para decirte mis penas sin consultarte mis quejas?
Mi espíritu verá tu alma por doquier en casa, en cada viento que pasa y en cada hoja que se mueve.
En la expresión funeraria del culto, del corazón el llanto es una oración el recuerdo, una plegaria, me estás oyendo madre querida el dolor que tengo en mi alma por tu ausencia.
Los recuerdos me agobian con tristeza, pero a la vez el corazón me dice que nos espera a tus hijos en la dulce eternidad.
Ya las lágrimas en mi corazón se han secado, pero ten presente madre del alma, que tu recuerdo se siente y se respira en cada rincón de tu casa.
Te digo adiós madre mía, luz de mi ser, bálsamo de mi corazón, alegría eterna de nuestro hogar.
Duerme tranquila en tu lecho de rosas, mientras un coro de bellos querubines vigilan tu descanso temporal.
Sé que estás feliz en unión con tu adorado Eddy, que cumplió seis meses de su partida hacia la eternidad porque mucho sufría el abandono.
Adiós madre del alma.
Tu hijo
Carlos Javier Ramírez Cardoze. 
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