El Opus Dei y el Beato Josemaría
Misión y características de la Prelatura del Opus Dei
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 | El próximo 9 de enero se cumplen cien años del nacimiento de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei (Obra de Dios), la célebre entidad católica que ha motivado grandes controversias en España e Hispanoamérica. En vísperas de su centenario, Escrivá de Balaguer ha sido canonizado por el Papa Juan Pablo II. Con tal motivo presentamos esta publicación especial preparada con materiales proporcionados por la sección nicaragüense del Opus Dei. |
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Jóvenes pertenecientes al Opus Dei practican los principios de esta Prelatura, desarrollando obras en beneficio de la comunidad. |
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El Opus Dei es una Prelatura personal de la Iglesia Católica. Fue fundado en Madrid el 2 de octubre de 1928 por el beato Josemaría Escrivá. En la actualidad, forman parte de la prelatura más de 80,000 personas de los cinco continentes. La sede —con la Iglesia Prelaticia— se encuentra en Roma.
El Concilio Vaticano II recordó que todos los bautizados están llamados a seguir a Jesucristo, a vivir y dar a conocer el Evangelio. La finalidad del Opus Dei es contribuir a esa misión evangelizadora de la Iglesia, promoviendo entre fieles cristianos de toda condición una vida plenamente coherente con la fe en las circunstancias ordinarias de la existencia humana, y, especialmente, a través de la santificación del trabajo.
Para alcanzar ese fin, la prelatura proporciona formación espiritual y atención pastoral a sus propios fieles y también a muchas otras personas.
A través de esa atención pastoral se estimula a llevar a la práctica las enseñanzas del Evangelio, mediante el ejercicio de las virtudes cristianas y la santificación del trabajo. Santificar el trabajo significa, para los fieles de la prelatura, trabajar según el espíritu de Jesucristo: realizar la propia tarea con perfección, para dar gloria a Dios y para servir a los demás, y contribuir de este modo a santificar el mundo, haciendo presente el espíritu del Evangelio en todas las actividades y realidades temporales.
Los fieles de la prelatura realizan personalmente su tarea evangelizadora en los distintos ámbitos de la sociedad en los que se desenvuelven. En consecuencia, la labor que llevan a cabo no se limita a un campo específico, como la educación, la atención a enfermos o la ayuda a discapacitados. La prelatura se propone recordar que todos los cristianos, sea cual fuere la actividad secular a la que se dediquen, han de cooperar a solucionar cristianamente los problemas de la sociedad y deben dar testimonio constante de su fe.
“La actividad principal del Opus Dei consiste en dar a sus miembros, y a las personas que lo deseen, los medios espirituales necesarios para vivir como buenos cristianos en medio del mundo”, explicaba el Beato Josemaría.
Con esa formación, cada uno ejercitará individualmente su acción apostólica, siendo a su alrededor testimonio de Jesucristo. “La caridad exige que se viva la justicia, la solidaridad, la responsabilidad familiar y social, la pobreza, la alegría, la castidad, la amistad...”. Esta labor personal es siempre el apostolado más importante del Opus Dei. Se trata de un apostolado de testimonio y de ayuda concreta y eficaz en medio del trabajo diario y de las circunstancias habituales en que se desenvuelve la existencia de cada uno: un apostolado personal que une al ejemplo la palabra.
Importancia especial reviste, para los fieles del Opus Dei, la labor apostólica con los jóvenes, tanto estudiantes como trabajadores, y a ella dirigen, cada uno en la medida de sus posibilidades, una buena parte de su tiempo y de sus energías. La formación que se imparte a la juventud hace hincapié en el crecimiento de la vida espiritual y de las virtudes humanas, en el trabajo y el servicio a los demás, y tiende a favorecer el desarrollo de la personalidad de cada uno, impidiendo la creación de un “espíritu de grupo” cerrado y exclusivo.
Además, y aparte de instituciones de carácter eclesiástico confiadas a la prelatura o promovidas por ésta, como es el caso de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, los fieles de la prelatura y los cooperadores sacan adelante en todo el mundo —junto con muchas otras personas, católicas y no católicas— labores educativas, asistenciales, culturales, que poseen una marcada finalidad de servicio y formación: escuelas, hospitales, universidades, centros de formación profesional, etc. Los miembros del Opus Dei promueven actividades que respondan a las necesidades reales de su propio país o ambiente, y las sostienen después, también económicamente, con plena responsabilidad.
La prelatura, mediante acuerdos con los promotores o a través de la fórmula que establezcan los estatutos de la propia entidad, puede ocuparse de la vivificación cristiana de esas iniciativas de interés social, proporcionando orientación doctrinal y atención sacerdotal, siempre con pleno respeto a la libertad de las conciencias y sin discriminación alguna por motivo de raza, religión o condición social.
La prelatura, por tanto, no se ocupa de actividades con ánimo de lucro, de empresas comerciales, políticas, etc.
La Prelatura del Opus Dei puede establecer diversos tipos de acuerdos:
a) En las obras de apostolado corporativo, el Opus Dei garantiza moralmente la orientación cristiana de la actividad que se desarrolla.
b) En otros casos, el Opus Dei presta ayuda espiritual en mayor o menor medida, sin que la prelatura asuma oficialmente la garantía moral de la labor formativa que en esas iniciativas se hace. Esa ayuda espiritual puede revestir formas muy variadas: atención sacerdotal, responsabilizarse de las clases de religión, etc.
En consecuencia, los acuerdos con la prelatura no modifican en absoluto la naturaleza civil de la entidad interesada. Es decir, la responsabilidad plena de su gestión y dirección corresponde siempre a sus promotores, que serán personas o entidades civiles, y no a la Prelatura del Opus Dei.
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