Nueva crisis en Argentina
BUENOS AIRES/AFP y EFE.-El gabinete argentino puso su renuncia a disposición del presidente Adolfo Rodríguez Saá, quien prepara medidas para calmar los ánimos tras las violentas protestas de la madrugada del sábado contra el congelamiento de depósitos bancarios y la corrupción, mientras se analiza dar marcha atrás al proyecto de establecer una tercera moneda.
Las renuncias, que aún no habían sido aceptadas por el mandatario al cierre de esta edición de LA PRENSA, constituyen la primera crisis que afronta el gobierno designado el pasado domingo 23 por la Asamblea Legislativa, tras la dimisión de Fernando De la Rúa a la Presidencia del país.
Fuentes gubernamentales indicaron que las dimisiones son “una consecuencia directa” de las manifestaciones de entre la noche del viernes y la madrugada del sábado frente a la sede del gobierno, y que derivaron en episodios de violencia con 12 policías heridos y 33 personas detenidas.
Tres jóvenes manifestantes fueron asesinados por un ex policía en Buenos Aires.
Miles de personas salieron a la calle, batiendo como tambores utensilios domésticos, para reclamar medidas urgentes ante la grave crisis económica que agobia a este país suramericano, y también la renuncia de funcionarios sospechosos de supuesta corrupción.
En un país aún traumatizado por la rebelión que tumbó al presidente radical Fernando De la Rúa, el gobierno anunció que todos los ministros habían dejado las manos libres a Rodríguez Saá para una reestructuración del gobierno.
“Lamento profundamente los hechos de violencia registrados durante la noche del viernes y la madrugada del sábado. Llamo a los argentinos a mantener la paz social”, dijo un comunicado, citando una frase del mandatario provisional, durante una reunión de gabinete convocada de urgencia en la Residencia de Olivos (periferia de la capital).
“Yo vengo sosteniendo desde hace mucho tiempo que la última estación después de la recesión y la depresión era la anarquía y el caos, y yo temo a hechos muy violentos, a una especie de guerra civil en Argentina”, afirmó el senador peronista Eduardo Duhalde, uno de los líderes del gubernamental Partido Justicialista (PJ, peronista).
Los habitantes de la ciudad y de la periferia de Buenos Aires reclamaron la madrugada del sábado la restitución de sus ahorros bancarios, además de la renuncia de la Corte Suprema de Justicia, sospechosa de otorgar favores políticos, y de integrantes del gobierno sospechosos de hechos de corrupción.
Fuentes oficiales admitieron que el gobierno podría hacer anuncios este fin de semana para aliviar la situación de millones de ahorrantes que no pueden retirar más de 250 dólares o pesos por semana, a causa de las restricciones impuestas a principios de mes por el anterior gobierno del radical Fernando De la Rúa, para frenar una corrida bancaria.
Otro conflicto que crecía como una bola de nieve en el interior del gobierno era el de la emisión del argentino, una tercera moneda, para circular junto al peso y al dólar, fuera de la convertibilidad, es decir, sin respaldo, con el fin de afrontar salarios y gastos oficiales.
BUSH URGE TRABAJAR CON FMILos airados manifestantes encendieron fogatas, sonaron peroles y gritaron su rechazo a la política del nuevo gobierno argentino de no permitirles retirar sus depósitos bancarios.
-A siete días de haber asumido en forma provisional, el presidente Adolfo Rodríguez Saá aún no precisaba cuál será el programa para cumplir con su promesa de atender antes que nada a los más necesitados, pero el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, volvió a urgirlo, por segundo día consecutivo, a no apartarse de las instituciones financieras internacionales.
-Al responder a una llamada telefónica del mandatario argentino, Bush le pidió “desarrollar un plan económico sustentable”, apoyando al país “a través del FMI (Fondo Monetario Internacional) y otras instituciones financieras”, dijo el portavoz de la Casa Blanca Scott McClellan.
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