Cuestión de credibilidad
José E. González*
Hace algunas semanas, el compañero Luis Humberto Guzmán publicó en La Prensa un curioso artículo cuyo contenido se resume en lo siguiente: «el FSLN y sus dirigentes, en particular Daniel Ortega, han cambiado y ahora son dignos de confianza». No comentaré cuán penoso es ver a un socialcristiano erigirse en defensor de la «credibilidad» de un partido dictatorial, corrupto, autor de violaciones horrendas a los derechos humanos, violaciones que, por su naturaleza, son imprescriptibles. Me limitaré a preguntar: ¿desde cuándo cambió el FSLN y en qué demuestra su cambio? ¿no es acaso la USC y sus dirigentes los que han cambiado?
Hace apenas unos meses, mientras desempeñaba el cargo de secretario general adjunto de la IDC, recibía regularmente comunicaciones de la USC denunciando por igual al gobierno del Presidente Alemán y al FSLN por haber concluido el desafortunado pacto libero-sandinista. Según la USC, ambos eran (son) igualmente corruptos, violadores de la Constitución y de las libertades democráticas, etc… La USC solicitaba el apoyo de la IDC y de sus partidos miembros en contra de los abusos del gobierno y del FSLN. Se le pidió a la IDC, incluso, que denunciara los pactos FSLN-Gobierno en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra como contrarios a la Convención de la ONU sobre Derechos Civiles y Políticos.
En innumerables reuniones internacionales así como en libros, declaraciones y artículos de periódicos Erick Ramírez, Agustín Jarquín, José Dávila, Azucena y Roberto Ferrey (y yo mismo) denunciamos los abusos del FSLN, alertamos a la comunidad internacional sobre su comportamiento dictatorial, solicitamos la solidaridad de nuestros hermanos de todo el mundo en nuestra lucha contra una dictadura peor que la dictadura somocista. La CDU de Alemania, para sólo citar un ejemplo, organizó en Bonn una gigantesca conferencia presidida nada menos que por el entonces secretario general Heiner Geisler, el secretario general de ODCA Arístides Calvani y el Canciller de Costa Rica Bern Niehaus, para denunciar al FSLN.
José Dávila y los dos hermanos Ferrey se incorporaron a la Contra. José Dávila militó en Arde y los Ferrey en el FDN donde Azucena fue miembro de la cúpula y Roberto dirigía una entidad de derechos humanos, lo que hizo correctamente. En dicha función, Roberto Ferrey denunció en países europeos y en Estados Unidos los crímenes del sandinismo, entre ellos –lo recuerdo bien por haber sido particularmente dramático y repugnante-el caso de Prudencio Baltodano, campesino a quien militares sandinistas le cortaron las orejas.
No deben olvidar, los que militaron en la Contra (opción a la que la IDC y el PSC, entonces presidido por Erick Ramírez, siempre se opuso por razones de fondo) que su mensaje era: el FSLN es tan malo para Nicaragua que es justificado matar —repito: que es justificado matar— es decir, matar a los sandinistas, a sus militares y dirigentes, para liberar a Nicaragua.
La verdadera pregunta, por lo tanto, no es si el FSLN y Daniel Ortega es digno de crédito o si ha cambiando, sino si los socialcristianos de la USC, es decir Jarquín, los Ferrey, Ramírez, Guzmán y los tres o cuatro que los acompañan son dignos de crédito y si han o no cambiado de rumbo. Si han traicionado sus propias convicciones y principios y si ahora niegan con sus actos lo que en el pasado dijeron e hicieron ¿tituberán acaso en traicionar de nuevo?
Quien tenga ojos vea, y quien pueda entender entienda.
* El autor ha sido secretario general, tesorero y vicepresidente del PSC y secretario general adjunto de la IDC. 
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