Prisionero del amor y... de la justicia
 | Nica robó a su patrón tico para conquistar mujer casada |
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Esteban Rodríguez Z. erodriguez@elheraldo.net
Tomado del diario El Heraldo, Costa Rica.- Dos nicaragüenses fueron detenidos el pasado miércoles como sospechosos del asalto a la vivienda de su patrón. Los extranjeros nunca huyeron del lugar, como pensaba la policía, pues un amor tenía amarrado a uno de ellos, amor que le ocasionó su detención.
Los detenidos son Alcides Reyes, de 43 años, y Mario Rivas, de 42. Este último fue el culpable de que la policía los encontrara, pues aunque su compañero le pedía que huyeran del lugar donde vivían, él insistía en querer llevarse el amor de su vida para Managua, pues el asalto lo había hecho para que ambos fueran muy felices.
Según detalló la policía judicial, ambos extranjeros portaban en sus ropas los más de dos millones de colones en efectivo y tres millones en joyas que habían robado a su patrón Carlos López el martes por la noche.
Al parecer, Mario Rivas estaba enamorado desde hace varios meses de una mujer identificada como Lucía, quien vivía también en la finca “Bartolo” donde los nicaragüenses trabajaban y que era propiedad de López.
En reiteradas ocasiones Mario pretendió el amor de Lucía, pero ella vivía junto a su esposo e hijos muy felizmente y no daba el brazo a torcer. Al parecer, el nicaragüense le dijo a ella que el 6 de enero se iba a volver para su país, pues quería montar un taller mecánico en el centro de la capital junto con su compañero, taller que se llamaría “Rivas Reyes”.
Días después del anuncio, él la llamó para regalarle una bicicleta, un equipo de sonido y unos trastes. Al final se despidieron y no se supo más de Rivas.
Nica enamorado
Lucía, como todos los demás vecinos, fueron sorprendidos el martes con la noticia de que dos nicaragüenses habían asaltado al patrón de la finca y que habían robado unos ˘5 millones.
Ella nunca supo que todo era obra de su enamorado y que lo había hecho para cortejarla.
Por su lado, la policía judicial y la Fuerza Pública realizaron decenas de cierres en carreteras pues sospechaban que los asaltantes escaparían con rumbo a la frontera o San José. Así revisaron a cuanto carro pasaba, pero no se daba con los sospechosos.
Lo que las autoridades no sabían era que los nicaragüenses estaban en su casa planeando irse para Managua. Cuando todo estaba listo en horas de la madrugada, Rivas le dijo a Reyes que él no podía dejar el país sin llevarse a Lucía.
A las 5 a.m. los dos tomaron un taxi rumbo a la casa de la dama que aún dormía. En las bolsas de sus pantalones viajaban además, los millones en efectivo y las valiosas joyas.
Ambos extranjeros llegaron a la casa de Lucía y la llamaron. A la puerta salió una hermana, quien les dijo que estaba dormida y que adentro estaba el esposo. Rivas le dijo a la hermana que venía a llevarse a Lucía para Managua, que ya tenía plata.
La hermana insistió, pero Lucía se puso de pie y les dijo que no fueran locos que mejor huyeran que ella nunca abandonaría a su esposo e hijos. Minutos más tarde salió el esposo al trabajo y Lucía también.
Los asaltantes la acompañaron hasta que tomara el bus, pues ella labora recogiendo fruta en la empresa Palma Tica de Quepos. Reyes insistía en que huyeran, pero Mario se resistía: él no podía irse sin su amada. Por eso le pidió a su amigo que esperaran a que ella llegara en la tarde al hogar y ahí sí la convencería. Para esperarla se escondieron entre unas palmas vecinas a la casa.
Mientras esto sucedía, la policía judicial de Quepos fue informada de que dos nicaragüenses se habían dirigido en forma sospechosa a la casa de la mujer. Lucía llegó en la tarde a la casa pero los nicas esperaron a que anocheciera.
Justo en ese momento llegó la policía judicial, quien vio que unas palmas se movían en el terreno cercano y para evitar sospechas fueron a ver qué era lo que se movía. Ahí encontraron a los dos nicas que estaban con toda la evidencia. 
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