Ted está desfalleciendo
 | Williams en su batalla frente al lanzador más difícil, la muerte, atrás en el conteo |
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Edgard Tijerino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
Ted Williams enfrentando a Bob Feller. Ese fue siempre un duelo apasionante para dos de los peloteros más inmensos y orgullosos que ha producido el béisbol... Cada lanzamiento fabricaba una excitación suprema en aquella temporada de 1941, cuando Joe Dimaggio conectó de hit en 56 juegos consecutivos.
Esa fue la proeza, pero ¿Qué hay de la casi Triple Corona de Ted registrando el último promedio de 400 puntos en la historia del béisbol, y al mismo tiempo, de la casi Triple Corona en el pitcheo de Feller, un ganador de 25 juegos con 260 ponches?... Con 37 jonrones, Ted fue líder en ese departamento, pero Joe lo superó en empujadas con 125 y tambien en la votación para Más Valioso.
Justamente medio siglo después, Ted Williams, de 82 años, se encuentra en el Cornell Medical Center de Nueva York, no en el cajón de bateo, sino en una sala de Cuidados Intensivos, después de haber sido sometido a una operación a corazón abierto para repararle dos válvulas.
Es una situación mucho más díficil que estar contra Feller con dos strikes sin bolas, esperando una recta de 100 millas, con un posible súbito deslizamiento a última hora... En esa cama, con el 60 por ciento de posibilidades de sobrevivir, pero un elevado 40 por ciento en contra, Williams no tiene un bate imaginario entre sus manos.
¡Ah, si lo tuviera!... Ese pitcher llamado muerte, implacable e invicto, dueño de sinkers inescrutables como los designios del destino, estaría temblando... Pueden apostar.
Hay quienes piensan, más allá de la grandiosidad de Ruth, la dimensión que alcanzó Dimaggio, y la increíble eficacia de Ty Cobb, que Williams fue el bateador puro más impresionante.
En 1995, murió Mantle, uno de los “Monstruos” de todos los tiempos, víctima de la secuela que le dejó el alcoholismo; más adelante, murió Dimaggio, venerado por las legiones de seguidores del béisbol, y ahora desfallece Williams protagonizando una fiera batalla con la muerte.
“Con el conteo en contra, nunca debes replegarte porque eso equivale a entregarte... Debes mantener la agresividad, estar alerta para anticiparte, para pelear”, dice en su famoso libro “Mi turno al bate”, y eso es exactamente lo que está tratando de hacer... Algo así como cuidar la zona de strike con singular esmero, con precisión milimétrica.
Pero, una cosa es confiar en tus habilidades estando en plenitud, y otra, muy diferente, tratar de sobrevivir a fallas cardíacas, a los 82 años.
Su corazón nunca tuvo fallas durante la guerra en los años 43, 44 y 45, cuando se fajó como piloto, viendo esfumarse los hits que le hubieran permitido superar la barrera de los 3,000, y los jonrones que garantizaban su ingreso al reducido Club de los 600... El regresó en el 46 y tuvo tiempo para registrar un increíble promedio de 388 puntos a los casi 39 años en 1957 y obtener su último cetro de bateo en la siguiente temporada.
MAS ALLA DE LA MUERTE
- Ahora el está sedado, con su corazón gimiendo débilmente, incapaz de conectar un faul, esperando solamente que la muerte se descontrole y no lance los strikes definitivos.
- Apartando los polvosos clips fílmicos, nadie menor de sesenta años, disfrutó la gloria de Williams en la temporada de 1941, pero eso no significa que no la sepamos apreciar hoy, como también otras tantas hazañas por él construidas a lo largo de una deslumbrante carrera.
- ¿Acaso no admiramos el arte de Leonardo o de Miguel Angel, aun cuando no estuvimos con ellos en el momento en que lo crearon?... La muerte no puede ponchar a un inmortal.
- Tan sencillo como eso, como batear una línea encima de la cabeza del segunda base con todo el infield agrupado entre primera y segunda, como Durocher lo ordenaba de vez en cuando. 
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