Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
MARTES 6 DE FEBRERO DEL 2001 / EDICION No. 22274 / ACTUALIZADA 01:00 am

PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS


[an error occurred while processing this directive]

   
Opinión
Impunidad tradicional

Mario Ruiz C.

La sociedad se estremece cuando los medios de comunicación se refieren a procesos judiciales en los que se dictan sentencias que se consideran de alguna manera injustas, parcializadas o a todas luces contrarias a la moral y el Derecho.

En los procesos judiciales se dictan cotidianamente sentencias que pasan desapercibidas para la población en general y afectan sin embargo a las partes involucradas: las víctimas y los victimarios. Nadie o casi nadie se acuerda si en estos casos se aplicó o no la justicia, incluso me atrevo a manifestar que pasan muchos casos por los altos tribunales mediante los recursos, sin que una investigación y estudio abarque no sólo lo que consta en el expediente, sino ir más allá de las implicaciones jurídicas, económicas, sociales y psíquicas de los involucrados.

Llama la atención cuando se lee los reportajes de “Crímenes Famosos”, editado semanalmente en el Diario LA PRENSA, la parte final del mismo, que por lo general termina diciendo: no se encontró al culpable; se le dictó auto de prisión, pero al poco tiempo gozaba de libertad inexplicablemente; fue condenado a tantos años de prisión, pero poderoso caballero es don dinero...

Ese reportaje por cierto muy bien hecho. ¿Nos relata una cruel realidad o son las excepciones a la generalidad? Lo cierto es que todos conocemos a personas que de una u otra forma han estado inmersas en causas penales y al poco tiempo, tranquilamente caminan por la calle, se pavonean orgullosos e incluso con mejores derechos que los que nunca han delinquido.

Muy saludable sería contar con un banco de datos que nos permita conocernos mejor y estadísticas de cumplimiento de las penas en el Sistema Penitenciario. ¿Cuántos condenados realmente cumplen su sentencia, o la cumplen sólo algunos desgraciados a quien la fortuna o la amistad no les sonríe? No se trata sin embargo de ser cruel y despiadado contra el que por uno u otro motivo cayó en desgracia o se equivocó; pero tenemos que estar atentos con aquellos consuetudinarios criminales que delinquen una y otra vez en perjuicio de la sociedad, que aterrada ya no cree en la aplicación de la justicia, porque aunque sea condenado a treinta años, la pena máxima, a los pocos días, meses o años, estará disfrutando de una libertad que no merece y exponiendo a la sociedad en que vive.

La generosidad que nos caracteriza no debe incluir al reincidente, al que cometió delitos atroces o a narcotraficantes. La aplicación de la ley y el cumplimiento de la pena debe ser estricta, así como el indulto tiene que ser un instrumento de gracia y perdón al que se lo haya ganado por su comportamiento y haya pagado su deuda, lo contrario es brindar patente de corso; ese indulto tampoco puede ser masivo, sino selectivo y limitado a un número anual.

La concesión de tanto indulto, por supuesto muy magnánima, pone en peligro y frustra a los judiciales y policías que con tanto ahínco logran una condena y la política los pone en libertad, lo que es similar o peor aún que una impunidad por razones técnicas o económicas, ya que esta última es completamente premeditada y planificada. Existe impunidad cuando no se investiga, pena y condena al delincuente o cuando éste es condenado y no se cumple.

* El autor es abogado.  
.


---
   
Otros Artículos

El brujo del billete

Inseguridad ciudadana

Un mundo de eterna oscuridad

Impunidad tradicional

¿Y Usted Qué Opina?