Opinión
Réquiem
José Ovidio Puente León*
Lo que identifica a las cúpulas de los tres partidos políticos más relevantes de Nicaragua, es lo mismo que los separa de la mayoría de los nicaragüenses: La riqueza.
Cuando el Presidente Arnoldo Alemán conviene con Daniel Ortega el llamado Pacto, sabe muy bien que el trato no es con el FSLN de 1979, sino con el FSLN de los empresarios. Las pláticas preliminares se iniciaron en lo oscurito y concluyeron a plena luz del día en el congreso.
Es bien sabido que “no hay dominio más vasto, ni realidad más apasionante que lo invisible”. Misión totalmente imposible la de desentrañar los bajos fondos del poder y, si a políticos vamos, es mucho más lo que ocultan que lo que dicen. Con raras y honrosas excepciones, el Parlamento nicaragüense se ha exhibido como un organismo meramente instrumental.
–¿Qué horas son, Edwin?
–Las que usted diga señor.
La política, como cualquier otra actividad humana requiere de profesionales. Se proponen según ellos, mejorar la vida social. En el caso particular de Nicaragua, al igual que en otras partes del mundo, la mayoría de ellos procura su propio bienestar.
Vale la pena recordar el apotegma del profesor y político mexicano Carlos Hank González.
En Nicaragua y fuera también, es bien conocido Edén Pastora Gómez, el “Comandante Cero”. Entrevistado por el Diario LA PRENSA, dijo lo siguiente: El sandinismo actual ya no es el mismo de los primeros años de la revolución, han cambiado. Imagínese que ha pactado con los somocistas, ahora son millonarios, son empresarios... No son los empresarios los que se volvieron sandinistas, sino los sandinistas los que se volvieron empresarios.
Las precisiones del “Comandante Cero”, Edén Pastora, ocupan un lugar fundamental para entender lo que pasa en el FSLN.
A los dirigentes del FSLN, en su nueva condición de empresarios, les estorba Sandino y les incomoda Carlos Fonseca, encuentran dificultades para defender su pasado.
El 4 de agosto del año pasado, Daniel Ortega, Secretario General y candidato a la Presidencia por el FSLN, hizo declaraciones al periódico Excelsior de México:
–Estamos por un modelo parlamentario a mediano y largo plazo, pero sin renunciar al socialismo, que para nosotros sigue siendo el modelo ideal...
Daniel sostuvo, asimismo, que la nueva revolución sería similar a la proclamada por el reelecto presidente de Venezuela Hugo Chávez... y terminó diciendo que “al socialismo se podrá llegar por la vía del régimen parlamentario”.
Posiblemente se trata de declaraciones destinadas al consumo de la izquierda latinoamericana, pero resulta muy difícil de digerir. Quizá Daniel quiere ponerse en onda y lanza su vía parlamentaria al socialismo. Hemos oído hablar de la Tercera Vía de Tony Blair inspirada en los escritos de Anthony Giddens; se ha hecho presente también el brasileño Roberto Mangabeira Lunger quien ha publicado un libro con el título de La segunda vía; con la tesis de Mangabeira se ha identificado el ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, un viejo conocido de Tomás Borge. Ninguna de estas vías lleva al socialismo, por lo que resulta novedosa la vía parlamentaria de Daniel Ortega.
La vía bolivariana de Hugo Chávez parece haber despertado la simpatía del Secretario General del FSLN, se trata de una vía no muy clara, pero lo que sí está a la vista es que Chávez ha creado en Venezuela una estructura de poder a su medida, en lo político, lo económico y lo cultural (El País, 4 de febrero del 2001).
De suerte que lo que Daniel pronostica para Nicaragua, en caso de alcanzar la Presidencia, es un chavismo venezolano sin petróleo, pero con una asamblea constituyente que prolongue su mandato a diez años.
Los rasgos del totalitarismo están presentes y creo que no han sido desterrados totalmente de la sociedad nicaragüense... y para colmo de males está presente en la dirección del FSLN.
Muchas de las revoluciones triunfantes, por medio de las armas, llevan en su seno los rasgos del totalitarismo, que son muy difíciles de borrar. Esto sucedió en México con la Revolución mexicana... y la revolución sandinista no es extraña a ello.
En el FSLN no se cultiva la democracia, su existencia está sustentada en un liderazgo carismático. Pero no deberían de olvidar que las manifestaciones masivas debidas a ese carisma, son más emocionales que racionales, y se agotan pronto.
Ante el descontento de muchos militantes y el aumento de la disidencia, la dirección responde orwelianamente:
–Aquí todos somos sandinistas, pero habemos algunos más sandinistas que otros.
El futuro del FSLN, su existencia, no puede estar supeditado a un caudillo. Los partidos políticos se constituyen para perdurar, su valor como fuerza política organizada no se limita a las luchas electorales. Los pueblos exigen a estos partidos, y con mayor razón si son de izquierda, que los guíen y encabecen en su histórica batalla por la justicia social.
Son tantos los disidentes e inconformes con la política seguida por la dirección que si llegasen a unirse serían muchos más que los que todavía militan en las filas del FSLN.
El FSLN está encajonado en una sola vía: Daniel Ortega. Si el FSLN pierde las elecciones de noviembre, desaparecerá. Le queda el consuelo del Réquiem.
* Este artículo está dedicado por el autor a la memoria de
Carlos Fonseca Amador y Francisco “Chico” Buitrago.
El señor Puente es mexicano, cofundador del FSLN en La Habana, Cuba, el 23 de julio de 1959. 
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