Valores morales
Dr. Jorge Icabalceta, Ph.D. Economista Agrícola jicabal@aat113.ocs.lsu.edu
De niño, en alguna ocasión estudié en la escuela Cívica y Moral. En esa clase nos enseñaban a ser respetuosos con los maestros, padres y ancianos. Nos enseñaban a tener valores morales para ser un ciudadano útil en la sociedad. Allí aprendí el himno nacional, los símbolos patrios, etc. Creo que este tipo de civismo no se enseña más en la escuela, y talvez esa es una de las razones por la que en Nicaragua tenemos tanta descomposición social.
En cuanto a contribuir a la educación ciudadana propongo lo siguiente. LA PRENSA podría hacer su propia investigación y sugerir a los votantes la estrategia más acertada para elegir a los cargos públicos. Por ejemplo,1)dar a conocer el curriculum vitae de los candidatos, 2) un plan de lo que harían si obtienen el cargo en materia del uso del erario público: educación, salud, seguridad ciudadana, etc., 3) acta de probidad. Así, los votantes tendrían un mejor criterio para saber qué prometen y después, al término de su cargo, ver si el elegido cumplió o no con lo prometido para saber si es confiable o demagogo. Otra manera de educar, sería saber cómo se comportan los votantes en otros países con mejor desenvolvimiento político.
La falta de educación y compromiso moral causan muchos problemas en el país. Por ejemplo, me pregunto qué tan tontos y mal informados somos los nicaragüenses para que un buen porcentaje desee todavía dar una oportunidad a Daniel Ortega. Él ya tuvo su chance, destruyó el país, y la cúpula sandinista es lo que los mismos marxistas llamarían la nueva burguesía de Nicaragua. Darle una nueva oportunidad a Ortega,¿para qué? ,¿para que termine de destruir lo que no pudo en la década de los ochenta? El pueblo debe recordar que prometieron ríos de leche y miel, y lo que tuvimos fue ríos de sangre, sufrimientos, cárceles, confiscaciones, guerra entre nicaragüenses, y por último la famosa piñata.
Por otro lado, el Dr. Alemán prometió combatir la corrupción, pero en la práctica no ha cumplido esa promesa. Habla de raterías, pero en su gobierno el país está aguantando una carga tremenda con las quiebras de los bancos, los megasalarios, los checazos, la terraza de Pochomil, el helipuerto, las indemnizaciones de los funcionarios, y la lista parece ser interminable.
Debemos darle un chance a Noel Vidaurre. En su gestión pública durante el gobierno de doña Violeta, él fue intachable y un buen funcionario público. A veces, para entender lo que es bueno y lo que es malo necesitamos un poco de orientación y educación y creo que LA PRENSA podría contribuir grandemente en ese sentido. 
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