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Olvido
José Cuadra Vega
A la memoria de Chepita Vega Fornos, Madre de todos los Hermanos Cuadra Vega
G Dic. 27 – 1880, > Enero 10 – 1920
Se me han olvidado, Madre, tu perfil y tu rostro. Tu rostro y tu memoria. Tu desdibujado, impreciso perfil y tu ya tristemente – perdida en la lejana penumbra de mi infancia – silueta triste de envejecido estaño.
¿Dónde, Madre, tus labios dulces, llenos de maternal, de purísimo amor sobre mi frente y el delicado tacto de la yema de tus frágiles dedos sobre mi piel de pétalo, perdido ya, para siempre perdido? Y tus gestos, Madre, ¿dónde están tus gestos? ¿dónde tu cabellera y dónde las undosas ondas de tu abundosa cabellera undosa? ¿y dónde, Madre, dime, los ademanes suaves de tus manos, tal si fuesen palomas mansas de translúcidas alas?
¿Y tu voz, perdida voz de viento claro, adormecida y susurrante voz de viento y de cristal, de suave brisa y acariciante acento? ¿dónde tus manos tísicas y tibias sobre el mantel tendido sobre la mesa familiar? ¿tus manos puestas siempre, Madre, sobre la cabellera amada de tus hijos, para quienes la vida ha sido a veces tal vez un poco dulce y otras veces, tal vez, un poco amarga?
¿Y tu risa, dónde tu risa? ¿En qué obscuro rincón de mi memoria obscura se esconde, acaso, el claro timbre de tu risa clara? ¿y tu llanto, dónde tu llanto, adolorido llanto, llanto de cierva que se siente herida en lo más puro, en lo más hondo de su angustiado corazón amante? ¿dónde el color, el color de tus ojos de antiquísimo bronce y de silvestre miel y su mirada triste, humilde, de escondida violeta, de escondida amapola y de delicada y fragante Rosa Té?
La verdad, Madre, es que no sé nada de tu sonrisa ni de tus desdibujados labios, nada de tu clara y cantarina risa de cristal, ni de tus ojos, de antiquísimo bronce, ni de tus gestos, ni de tus manos ni de tu perfil perdido en mi memoria, ya por siempre perdido.
Yo sólo sé que estoy aquí, Madre, cantándote este canto que te canto, todo lleno de amor e ignoradas memorias todo lleno de olvidos, de ignorados olvidos y perfiles, ya por siempre perdidos para siempre. |
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