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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / VIERNES 15 DE JUNIO DE 2001
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Estimada psicóloga: Hace cuatro años conocí a un joven de 23 años, al que llamaré Géminis. Desde que lo conocí me enamoré de él. Con el tiempo logré conquistarlo hasta que un día llegamos a tener relaciones sexuales.

Todo iba marchando bien, era la mujer más feliz teniéndolo a mi lado. Hasta que un día se dieron cuenta sus padres y comenzaron a interferir en la relación, lo amenazaban con que le iban a retirar la ayuda que le daban para sostener sus estudios.

Un día llegó a mi casa y me dijo que nuestra relación se había terminado, sin darme ninguna explicación. Insistí que me dijera el porqué, pero sólo me confesó que ya no me quería, lo que me extrañó. Sin embargo, al ver mi reacción me dijo el verdadero motivo. Insistió en que lo comprendiera.

Con el tiempo volvió a buscarme y regresé con él, me dijo que nos íbamos a ver lo más escondido que pudiéramos pero mantener la relación fue imposible. Ya no era igual, a veces pasaban hasta tres semanas sin vernos, pero aún así me sentía tranquila porque sabía que él estaba conmigo.

Ahora tenemos tres meses de estar separados y no sé cómo recuperar su amor, me hace muchísima falta pero por su familia no podemos seguir juntos.

Respuesta: Muchos jóvenes como él se ven envueltos en la difícil e injusta tarea de decidir entre los padres y su pareja, ya en otras ocasiones he hecho mención a situaciones similares a las tuyas, donde mencionaba que muchos padres-madres le dan sentido a su vida teniendo hijos que insisten en proteger, aún cuando éstos se hacen adultos.

Pasa que sabiéndolo o no, inciden en el control de sus decisiones y hasta de sus sentimientos con una especie de chantaje, donde ellos dan a cambio bienes materiales, dinero, estudios, etc. Ha quedado tu novio así atrapado en la red de una deuda impagable, asumiendo decisiones aún por encima de lo que siente y piensa.

A los 23 años se debe ser capaz de tomar decisiones independientemente de lo que piensen y deseen los(as) demás.

Ya tratamos de explicar la situación de tu novio, ahora analicemos la tuya ¿es esto lo que querés de la vida? Un hombre que te abandona ante la primera presión, un hombre que no puede enfrentar a sus padres y decirles a ellos lo que siente por vos.

Si él regresa a vos, tenés la responsabilidad de exigirle que defina la situación de ustedes, vos merecés un lugar especial en la vida de cualquier hombre. No tenés, ni debés esconderte de nadie sino has cometido ningún delito.

¿Cuál es el lugar que vos creés que merecés en una relación de pareja?

Que lo amés no significa que tengás que aceptar sus condiciones, porque te humillan. Recuerda que el amor no es sinónimo de sufrimiento.

No es justo que en esa relación vos estés dando más de lo que recibís, que seás la única que se entrega. Demandale a él un rol más beligerante, descubrí cuánto te quiere en realidad, es hora ya de que asumás un papel más activo y dinámico y no sigás esperando que sea él quien decida cuándo y en qué condiciones se ven.

Vos también tenés derecho a decir lo que pensás y sentís, no tengás miedo a enfrentarlo, porque si él está dispuesto a quedarse con vos va a enfrentar la situación y lo que venga juntos, pero si no lo quiere es necesario que vos lo sepás.

Vos te merecés un mejor trato y una relación justa con iguales condiciones y con la que te sintás plena y realizada.

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