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VIERNES 15 DE JUNIO DEL 2001 / EDICION No. 22400 / ACTUALIZADA 11:00 pm

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¿Dónde están las leyes?

Myrna Dávila Castellón

Ignoro si en otros países ocurre lo mismo que aquí en Nicaragua: la mayoría de las leyes de cualquier tipo se encuentran engavetadas en los escritorios de los funcionarios y, por lo tanto, el vulgo las desconoce totalmente. Muchas veces oímos decir: “Se le aplica el artículo tal de la ley...”; “Ud. transgredió el inciso tal de la reforma x...” y el pobre individuo —ignorante de dichos artículos— se ve obligado a pagar por esa infracción. Pero lo “mejor” de todo es que la misma ley establece que no es justificación el desconocimiento de la misma. Esto es semejante a lo que le ocurre a un niño, a quien castigan sus padres por una falta cometida; el pequeño, asustado, no sale de su asombro porque jamás le habían prohibido tal acto.

Contrario a lo anterior, las leyes de Tránsito (que supuestamente no hay conductor que las ignore) son violadas a cada instante y, sin embargo, las autoridades no hacen nada para prevenir y castigar los terribles accidentes que a diario sufren tanto los usuarios de buses y vehículos particulares, como los transeúntes.

Igualmente por culpa de un médico irresponsable muere un ser querido. ¿Dónde acudir para denunciar este hecho?.

Por otra parte, las leyes positivas, es decir, las que benefician a las personas tampoco las dan a conocer. Nos referimos concretamente a los jubilados del Seguro Social, pues los mínimos beneficios que los favorecen, no los hacen del conocimiento público.

Sugerimos por tanto, que en los estudios superiores se impartan clases sobre las leyes elementales de la Constitución y de otras similares que estén vinculadas con el funcionamiento y buena marcha de la vida civil a fin de que desde muy jóvenes los ciudadanos conozcamos dichas leyes para no infringirlas ni ser castigados injustamente, y para reclamar nuestros derechos cuando sea necesario. Igualmente sería muy provechoso que en los diarios locales (no en La Gaceta, porque nadie lee ésta ni está al alcance de todos) se comience a publicar uno a uno cada artículo de las leyes de Nicaragua —aunque lleguemos al año 3000— con el fin de que desde el más grande hasta el más pequeño nos empapemos de su contenido para que forjemos una Nicaragua mejor.  
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