Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
LUNES 29 DE ABRIL DEL 2002 / EDICION No. 22713 / ACTUALIZADA 1:00 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


[an error occurred while processing this directive]

   

Se trata de una profesión con cayos en el corazón
Ser arbitro, un martirio

Foto  
.Cómo no van a estar propensos a equivocarse, si juzgan más de 250 lanzamientos promedio por juego. Y esos envíos, que se mueven a velocidades próximas a las 90 millas por hora, deben penetrar en una zona de apenas 17 pulgadas de ancho

En una de las jugadas más violentas y espectaculares de los últimos días, Sandy Moreno del Bóer, fue puesto out en home gracias a la valentía de Julio Vallejos. Manuel Velásquez, el árbitro principal, no vaciló en cantar el out, mientras Vallejos resiente el golpe.

 

Edgard Tijerino M.
edgard.tijerino@laprensa.com.ni

Señores... Tenemos que estar claros, que es difícil obtener la descripción de un trabajo más ingrato que el arbitraje en béisbol. Después de todo lo que hemos visto y oído, uno se pregunta: ¿cómo es posible que se pueda tener vocación para ir hacia la piedra de los sacrificios?

Es un trabajo de discretos ingresos y mucho padecer, que obliga —como diría Martín Fierro— a tener un callo en el corazón, además de tapones en los oídos, un casco de fútbol americano en la cabeza y un caparazón de tortuga sobre la espalda para que resbalen las maldiciones.

Yo respeto a los árbitros porque considero que voluntariamente han decidido meterse de cabeza en una estufa. Pienso, que nunca me atrevería a ese trabajo, excepto, si fuera la única opción viable de sobrevivir.

Y los respeto, porque alguien tiene que hacer esa faena. Como aficionado, como cronista, crees que no puedes vivir con sus fallos, pero el juego no puede existir sin ellos. Entonces nos percatamos que estamos atrapados en un laberinto de encontradas emociones: rechazo y necesidad.

Aún en Grandes Ligas, los fallos que distorsionan el juego son inevitables. ¿Cómo diablos inventó Eric Greg ese último strike de Liván contra Fred McGriff? ¿Qué hizo Rich García al considerar jonrón de Derek Jeter, una pelota localizada por Tony Tarasco en el rincón del jardín derecho, a la orilla de la verja, atrapada por el chavalo de 12 años Jeff Maier yéndose casi de bruces encima del guante del guardabosques? ¿Fue increíble que Don Dekinger, apreciará safe a Jorge Orta cuando el tiro de Jack Clark ya estaba en el guante de Todd Worrell y Orta se encontraba a dos pasos de la primera base en la Serie Mundial del 85? “Creí que estaba out”, dijo el árbitro Lee Weyer sobre un fallo que afectó a los Cardenales sacando out a Tommy Herr en la Serie Mundial de 1987.

Se ha dicho que un árbitro no debe creer, ni tiene que anticipar, lo que se exige es fallar con la mayor aproximación en precisión y fundamentalmente con convicción. Si se equivoca, el error es humano, pero si las fallas son reiteradas consecuencia de su inseguridad, y necesita andar con un borrador desde que sale de su casa, se está “acuchillando” el juego.

Ellos van a estar tratando con tipos que harán todo para ganar, incluyendo trampas, y que reaccionarán constantemente en forma brusca e incontrolable. Gente que no le importará lastimar sus sentimientos. Y lo clave para este tipo de trabajo, es que “realmente tienes que quedarte con tus pistolas”, no puedes disparar como lo hizo Ronald Pérez la noche del viernes luego del acoso de Hubert Silva.

Parece haber una filosofía dañina en el béisbol, tan opuesta a tu carácter y tus impulsos. Es decir, estás supuesto a quedarte ahí, que te griten y abusen de ti, y decir, “demonios, muchas gracias, me gusta estar aquí”. Pero no es ese el caso, porque todos tenemos un límite, y cuando peloteros y managers se exceden, los hombres de negro también explotan, no se resignan a poner la otra mejilla o escuchar más verbos.

¿Strike o bola?.. Se imaginan lo difícil que es eso considerando que el plato tiene sólo 17 pulgadas de ancho y tratas de estar encima de lanzamientos que aterrizan con velocidades encima de las 90 millas, con un bateador agachado, dificultado más las cosas. ¡Como no estar propensos a equivocarse si hay que juzgar hasta doscientos lanzamientos o más por juego. Por esa razón es que la zona de strike es determinada por el juez no por el reglamento. ¿Safe o out? Es cuestión de ángulos, de precisión, de intuición. No tienes tiempo para reflexionar, debes fallar.


GESTION INUTIL

Cada manager o coach, desde que sale de la caseta, sabe que no logrará nada, que está condenado a coexistir con los fallos de los jueces, así le parezcan terriblemente distorsionados, que las computadoras han sido descartadas, y que esto ha estado ocurriendo por más de un siglo.

Una solución para casos de alto grado de complicación, como los vistos en el plato durante los juegos Chinandega-Bóer y San Fernando-Bóer, sería la repetición instantánea. Se cree que el béisbol la necesita, sin embargo, todos estamos claros que eso nunca ocurrirá.

Cuantas veces equivocó Leonardo sus trazos geniales, o sonó mal Bethoven, o borró una ecuación Pitágoras... Ninguno de ellos hubiera aceptado ser árbitro de béisbol, peor aún, cuando te lanzan a las brasas sin haberte ofrecido la necesaria capacitación.


Vea también:
Pobres criterios de selección
“Me gusta mi trabajo”
¿Qué piensan de los árbitros?  
.


---

   
Otras Noticias

Sandy Moreno aún humeante

“El Salsero” Escalera, destrozado

“Me gusta mi trabajo”

Ser arbitro, un martirio

Pobres criterios de selección

¿Qué piensan de los árbitros?

Otra corona para Campuzano

3 vs. 3 en la recta final

León atrapa al Bóer

Las Fieras respiran

Arrancó nacional Mayor A

Una mejor cobertura

Ishii, la sensación

El Jalapa empata en Managua




anuncio