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Convulsiones: Lo que toda madre necesita saber
*Dra. María Mercedes Somarriba
Las convulsiones febriles no causan daño cerebral. Su hijo tampoco puede tragarse la lengua durante una convulsión febril. Las convulsiones febriles usualmente duran sólo unos pocos minutos y se van por sí solas.
Es bastante inusual que una convulsión febril dure más de diez minutos. Generalmente, el niño no necesitará ser hospitalizado después de una convulsión febril. Su niño sólo necesita ver al médico para encontrar la causa de la fiebre y hacer los estudios necesarios.
¿Qué debo hacer si mi niño(a) tiene una convulsión?
La premisa fundamental en este tipo de situaciones es la tranquilidad.
1.- Acostarlo (a) en una superficie suave y libre de objetos. Se debe desplazar las sillas, la mesa o cualquier otro mueble, y se debe colocar la cabeza hacia un lado, para prevenir la aspiración de material que pueda expulsar el paciente como el vómito o saliva.
2.- El niño no debe ser atado durante la convulsión, al menos que los movimientos provoquen golpes sobre la cabeza.
3.- No introducir, jamás, ningún objeto dentro de la boca, porque puede lesionar los labios, la lengua, los dientes, hasta la garganta.
4.- Sacudirlo, bañarlo o estimularlo de cualquier otra forma no ayuda a interrumpir el episodio.
5. El traslado al servicio de urgencia más cercano, lo debe hacer con calma para evitar accidentes. No conviene lanzarse precipitadamente, actuar de forma rápida y alocada, esto expone a la familia a un riesgo realmente mayor que el de la propia convulsión: los accidentes de tráfico.
6. Después de la crisis el niño queda dormido. Por este motivo no tiene sentido tratar de mantenerlo despierto a toda costa, ni debe angustiarse si su hijo no responde adecuadamente a los estímulos del ambiente. Su médico le explicará los cuidados.
Repetición de convulsiones
Su hijo tiene un 25-30 por ciento de probabilidad de tener otra convulsión febril. Los niños (as) que tienen más riesgo de volver a convulsionar son: los menores de 18 meses, los que tienen historia de convulsiones febriles en la familia, o si la fiebre no era muy alta cuando ocu-rrió la convulsión.
Una convulsión por sí sola o convulsiones febriles repetidas no se consideran epilepsia. Estos niños pierden el poder de tener una convulsión febril cuando crecen. Un niño con epilepsia tiene dos o más convulsiones que no han sido causadas por fiebre.
Un pequeño porcentaje de niños puede desarrollar epilepsia en el futuro (dos a cuatro por ciento), o sea que más del 95 por ciento no tendrán epilepsia.
Tel.: # 2773556 Clínica Sanángel.
*Pediatra e infectóloga. |
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