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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 29 DE JUNIO DE 2002
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Pintura
Mayra Barraza: “El paisito lo llevamos dentro”

Foto  
Daniel Eb Huezo Lagos

Mayra Barraza. Nacida en San Salvador en 1966 de madre española y padre salvadoreño, descendiente por línea paterna del reconocido maestro nicaragüense Rodrigo Peñalba. Entre 1989 y 1990 estudió en la Escuela de Bellas Artes Corcoran, en la ciudad de Washington D.C. Sus primeros trabajos presentados al público (1987) fueron una serie de flores en acrílico y cerámica, después de lo cual pasó rápidamente a dibujar formaciones de nubes en grafito y yeso pastel en cielos encapotados. Su primera exposición se tituló «Reflejos del alma» (1991). Mayra Barraza irá mostrándonos en los años subsiguientes sus exploraciones de rostros, luego torsos y, finalmente, cuerpos.



¿En el inicio de tu carrera comenzaste por un arte figurativo, luego ciudades laberínticas, ahora un arte de texturas. En esta evolución de la figura humana, a un arte menos figurativo, cúal ha sido tu búsqueda?

Pienso quizá que el hilo conductor ha sido el tratar de descifrar, cuestionar e impugnar el mundo que me rodea y mi lugar en él. A veces ese hilo es como la cuerda sobre la que se balancea un equilibrista, a veces forma parte de una red confusa y en otras, cuando menos lo siento, se convierte en la cuerda del ahorcado que me constriñe el cuello y me asfixia. En todo ello, a fin de cuentas, son la búsqueda constante y el placer de trabajar con el color y la materia los que me mantienen a flote.



¿A un año de estar en Guatemala cúal es tu percepción sobre el medio artístico existente ahí?

Mi impresión es que hay mucho coraje entre los artistas jóvenes: tienen una gran voluntad de buscar autonomía de las instituciones tradicionales que avalan las expresiones artísticas: escuela, estado, galería. Están buscando medios alternativos para expresarse y diferentes públicos a quien dirigirse. Y creo que eso es muy valioso. Remueven con vigor lo establecido y aunque sea a través de propuestas que internacionalmente son trasnochadas, en Guatemala adquieren pertinencia por su novedad. También veo que existe reflexión crítica en los medios de comunicación que los retroalimenta, aunque esta siempre es insuficiente para la cantidad de propuestas e intervenciones artísticas que hay.

El Estado parece apoyar poco y el poder económico, aunque por tradición es conservador, no es apático a las nuevas tendencias artísticas y muestra alguna flexibilidad en su apoyo.



¿Estás vinculada con algún grupo de artistas en Guatemala?

La sola palabra “grupos” me produce claustrofobia. Hasta ahora no me he sentido identificada con las corrientes existentes, y en Guatemala no ha sido la excepción. Mi trabajo actual esta orientado hacia la inmediatez de la materia y cuestionamientos existenciales sobre la temporalidad. En Guatemala, por el lado de los artistas “consagrados”, siento únicamente el olor fétido de sus propuestas embalsamadas, y por el de los jóvenes, la frialdad de un lenguaje empacado en plástico y conceptualmente disecado.



¿El tema de tu ultima exposición es “APUNTES PARA UNA DESPEDIDA”, el tema tiene algo que ver con alguna despedida tuya, con la forma de trabajar en este último período, o alguna otra cosa en especial?

Los trabajos que la conforman comenzaron por ser simple y sencillamente una despedida del color antes de embarcarme en trabajo de carácter más escultórico. Sin embargo, ahora pienso que el título se refiere más a una actitud hacia la vida y hacia el trabajo en particular, que es la disposición de partir en cualquier momento en cualquier dirección. La idea de no pertenecer a ningún lugar y la presencia constante y cercana de la muerte son los ejes principales de esta muestra. En todo caso, esta serie de trabajos son ensayos de despedidas hacia lo que Cioran llama “tocar el fondo de la nada”.



¿Cúales son tus planes a futuro en tu pintura?

Planes concretos no tengo. Tengo más bien ideas de lo que quiero abordar, y cómo y en qué contexto necesito hacerlo. Pero no me aferro a nada.



¿Piensas regresar a tu país pronto?

Como dicen por ahí: “el paisito lo llevamos dentro”, para bien y para mal, por lo tanto, el término “regresar” carece de sentido.

Fuente, El Faro.

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Una lectura de “Es cara musa”


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