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Poesía salvadoreña
Estoy en un apuro
Alvaro Menén Desleal
Estoy en un apuro, lo confieso. Pronto voy a inaugurar un hijo inédito; y aunque me halaga ver que a de afirmar mi varonía, puesto no soy precisamente un Creso y cobran la partera, el cura, y el médico y hay que comprar pañales, medicinas, leches pasteurizadas, me muero porque llegue nunca el día.
Me ha dicho un compañero recién metido en estas cosas, que los hijos nunca comen rosas ni se alimentan de luna y de poesía (esas tonteras que no tiene Creso). Estoy curioso por ver cómo retrata Dios mis gestos, mis rasgos...; más a un pie de inaugurar el hijo inédito; me encuentro en un apuro, y lo confieso.
La verdad, eso es todo
¡Vamos! ¡De nuevo no me acoséis, no hagáis preguntas huecas y mucho menos ésa. La intención inicial era un paseo, y me quedé a vivir. Por un rato nomás, no para siempre. Y me objetáis que miento, que vine para ver si era posible, sí, por fin, se revelaba la oculta, luminosa sombra.. No. falseáis mi pensamiento; nadie me convidó; vine, sin quererlo casi; vine porque sí, y me gustó al principio.
Que quise abrir la puerta y giré su picaporte, estando aquí decís, pero no es cierto. Pasad, eso es todo. No quise ver adentro, ¿Para qué? y es demás que sigáis. Pasaba, eso es todo, y lo demuestro pues tengo caduco el pasaporte y me voy a marchar. Eso es todo ¿Creéis? |
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