De regreso al pluripartidismo
La Corte Suprema de Justicia anuló la semana pasada las disposiciones de la Ley Electoral –aprobada en el año 2000 como consecuencia del pacto de Arnoldo Alemán con Daniel Ortega– que habían decapitado el pluripartidismo a pesar de estar consagrado en la Constitución Política de la República. En realidad, el objetivo de aquel pacto era impedir que el PLC y el FSLN tuvieran competencia electoral, y así garantizar para cualquiera de ellos la Presidencia de la República, y sólo para los dos todos los escaños parlamentarios y los cargos de alto rango y jugosas remuneraciones que son escogidos por la Asamblea Nacional.
Por eso fue que en las elecciones del año pasado aparte del PLC y el FSLN sólo pudo participar precariamente y gracias a presiones internacionales, el Partido Conservador; en tanto que a los demás partidos que preservaron su personalidad jurídica después de las elecciones de 1996, y a los que la solicitaron después, el Consejo Supremo Electoral les negó el derecho de participar en los comicios.
El pluralismo político existe de hecho en Nicaragua desde mediados de los años cuarenta del siglo veinte, cuando surgieron el Partido Liberal Independiente y el Partido Socialista Nicaragüense (en 1944). En 1957 se formó el Partido Social Cristiano, y durante la década sesenta surgieron numerosos partidos más, de manera que cuando cayó la dictadura somocista ya funcionaban en Nicaragua por lo menos una docena de ellos.
Durante el gobierno sandinista, a pesar de que el proyecto estratégico del FSLN era imponer un régimen político de partido único, como en Cuba, para construir el comunismo en Nicaragua, sin embargo por conveniencias tácticas tuvieron que estampar en la Constitución de 1987 el principio del pluripartidismo. Pero una vez fuera del poder y al parecer sin ninguna posibilidad de que se vuelva a repetir aquí la aventura revolucionaria pro comunista, Ortega pactó en 1999 con Alemán la sentencia de muerte contra todos los partidos que no fueran el PLC y el FSLN, inclusive los izquierdistas y entre éstos el Movimiento de Renovación Sandinista y el Movimiento de Unidad Nacional, que fue organizado por el ex jefe del EPS, general Joaquín Cuadra.
Ahora la Corte Suprema de Justicia reconoció que la Ley Electoral bipartidista del 2000 violó el artículo 5 de la Constitución Política de Nicaragua, que consagra como uno de sus principios fundamentales “el pluralismo político, social y étnico”, y “asegura la existencia y participación de todas las organizaciones políticas en los asuntos económicos, políticos y sociales del país, sin restricción ideológica, excepto aquellos que pretenden el restablecimiento de todo tipo de dictadura o de cualquier sistema antidemocrático”; y que atropelló, además, el artículo 55 de la misma Constitución, en el que se garantiza que “Los ciudadanos nicaragüenses tienen derecho de organizar o afiliarse a partidos políticos, con el fin de participar, ejercer y optar al poder”.
Los pactistas, para justificar la liquidación del pluripartidismo político dijeron que éste hacía más costosas las campañas electorales porque muchas personas organizaban los partidos sólo para recibir el financiamiento del Estado. Pero el resultado fue al revés, pues un estudio de Etica y Transparencia demostró que después de las reformas bipartidistas las elecciones pasaron a costar 19 dólares por cada votante, siendo que en Costa Rica cuestan apenas un dólar con 70 centavos, en Guatemala un dólar con 80 centavos, en El Salvador cuatro dólares con 10 centavos y en Panamá 6.2 dólares.
También se dijo, para justificar la imposición legal del bipartidismo, que éste existe y funciona muy bien en países que son solventemente democráticos, como los Estados Unidos de Norteamérica, pero se omitió decir que en ese país no hay ninguna ley que prohíba la existencia de otros partidos aparte del Republicano y el Demócrata, y que es de manera libre y voluntaria que casi todos los ciudadanos votan mayoritariamente por ellos.
Y el argumento fundamental de los líderes liberales para justificar la supresión del pluralismo político fue que sólo así se podría evitar que el sandinismo volviera al poder. Pero a estas alturas cabe preguntarse: ¿Y cuál es la diferencia real que hay entre el PLC y el FSLN, que si bien son contrarios al mismo tiempo son obviamente idénticos? 
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