Asesinado frente a sus hijas
Elizabeth Romero elizabeth.romero@laprensa.com.ni
En presencia de sus dos niñas de 10 y ocho años, un hombre fue muerto al recibir seis balazos de manos de un vecino suyo, que pareció descargar toda su furia por medio del arma de fuego que empuñaba. El espeluznante hecho ocurrió en el asentamiento Villa Vallarta de esta capital, y se supone que la causa fueron viejas heridas de desamor.
“¡Maldito, no me quités a mi padre! ¡No matés a mi papito, te odio Cristóbal!”, repetía desesperada la niña Xóchitl Mariela Aguinaga, de 10 años, al asesino de su padre, cuando éste segado por el odio y rencor contra su víctima descargó los proyectiles que contenía el arma de fuego, relató una de las vecinas.
Juan Cristóbal Álvarez Paz, de 28 años, es sindicado de ser el autor de los disparos que la noche del sábado terminaron con la vida de Mario Aguinaga Granados, de 34 años, quien deja en la orfandad a otras dos niñas además de Xóchitl: Iris Isabel, de ocho años, y Laura, de cinco.
Según una de las testigos, el homicida en lugar de hacer caso a las súplicas de la niña, más bien la arremetió a puntapiés en contra de su víctima.
Horas después de ocurrida la tragedia, el cuadro era desgarrador. La viuda Yahaira Isabel Maradiaga, se abrazaba junto a sus tres niñas que lloraban junto a ella, y les prometía vengar la muerte de su padre.
“Te lo juro, voy a luchar por vengar a tu padre, te lo prometo”, repetía entre sollozos la mujer, mientras se lamentaba de que su niña mayor dijo que se quitaría la vida tras ver morir a su padre.
TESTIGO DE LA TRAGEDIA
La denuncia la presentó en el Distrito Seis de la Policía, Carolina Isabel López Solís, de 27 años, quien refirió que su cuñado Mario Aguinaga había salido a la calle a meter a sus dos niñas, dado que momentos antes Álvarez Paz empezó a atacarlo verbalmente.
La mujer aseguró que habían pasado unos cinco minutos de que su cuñado estuvo en su casa para entregarle un televisor que ella le había dado prestado para ver un programa transmitido en un canal local, cuando Álvarez comenzó a ofenderlo.
“Le dijo que era un m... un arrastrado, que ya había comprado la pistola para matarlo”, relató López en su denuncia en la Policía, quien agregó que la víctima reaccionó a las agresiones de su vecino pidiéndole que respetara y que recordara que tenían una fianza en los juzgados.
Unos cinco minutos apenas habían transcurrido, según López, cuando su vecino Juan Cristóbal se le acercó hasta donde ella platicaba con una amiga para advertirle que “no pasa de hoy que mate a tu cuñado”.
Fue en el momento que Aguinaga salió por sus niñas, que Álvarez aprovechó para sacar su pistola, la que de pronto cayó al suelo, y tras levantarla efectuó el primer disparo en contra de su víctima.
“Observé que mi cuñado Mario se agarró el estómago, se le acercó Juan Cristóbal y le puso el brazo en el hombro y le empezó a disparar hasta que mi cuñado cayó al suelo”, relató López ante el instructor que recibió la denuncia.
La mujer trató de intervenir. De un aventón lanzó al suelo al agresor quien a su vez se levantó e hizo lo mismo con ella, “y me iba a disparar pero el arma ya no tenía balas”, aseguró la testigo.
POR UNA MUJER
-Entre víctima y homicida existían rencillas personales debido a que según los familiares, el primero había sostenido alguna aventura amorosa con la mujer del segundo.
-Ambas familias habían ventilado las diferencias en los juzgados capitalinos, dado que el homicida hasta había golpeado a Yahaira Isabel Maradiaga, cónyuge de la víctima.
-Familiares de la víctima sostuvieron que Juan Cristóbal Álvarez Paz, presuntamente tiene antecedentes de un hecho similar ocurrido en El Rama, por el cual huyó y se instaló en Managua.
-Como resultado del hecho sangriento ocurrido la noche del sábado, vecinos del lugar denunciaron que familiares de Maradiaga empezaron a amenazar a las personas que de alguna manera sostenían alguna amistad con el victimario. 
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