Tigre herido
Enrique Padilla Santos
Dwigh D. Eisenhower, el 34ª. Presidente de los EE.UU., decía que el trabajo agrícola es fácil cuando su arado es un lápiz y se encuentra a miles de kilómetros de distancia de un campo de maíz.
Hace poco, los sabios harvardianos aconsejaron al Presidente —que fue famoso productor agrícola— que le impusiera un impuesto a los insumos agrícolas como fertilizantes, insecticidas, fungicidas, veterinarios, etc. Se asemejan estos consejeros a los que alude el presidente Eisenhower, “su arado es un lápiz y se encuentran cientos de kilómetros de un campo de café, frijol, arroz, maíz, maní, caña, hortalizas, polleras, cerdos, lecherías y ganadería en general”.
Lo peor del caso es que lo quisieron imponer cuando hay un tigre herido (Arnoldo Alemán), que no halla las horas de hacer algún bien para ver si lo dejan de apedrear, y un partido de oposición (FSLN) que está viendo los toros desde la barrera, buscando traer agua para su molino. Éstos se dieron cuenta de que el tal impuesto era de lo más impopular y le cayeron encima, no sólo no lo aprobaron, sino que protegieron a los sufridos productores con “arancel 0” hasta el año 2005, salvando la agricultura y la ganadería, en esta ocasión.
En aritmética política: “dos y dos no son jamás cuatro; no olviden esa ecuación”.
Productor liberal. 
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