Uno de los pintores del grupo Praxis
Genaro Lugo
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Pintura de Genaro Lugo. |
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Arnulfo Agüero
Genaro Lugo Roa, nacido en la tierra convulsa de Salarrué, San Salvador, en 1933. Al fundarse Praxis decide integrarse a este movimiento, sostuvo que tomaron ejemplo del grupo español PASOS, influencias traídas por Aróstegui de Tapies, Millares y Cuixart y del francés Duboffet.
Lugo nos recordó que además de las influencias de Peñalba, del grupo PASOS, y del grupo vanguardista guatemalteco “Vértebra”, Armando Morales también había impactado la conciencia del arte nacional en 1959, al trascender en el ámbito internacional cuando fue galardonado en la V Bienal de Säo Paulo, Brasil, con el premio especial “Ernest Wolf”, como el mejor artista latinoamericano.
Igualmente recibieron influencias de las obras del cubano Wilfredo Lam, y del abstraccionismo norteamericano. Valoró que estas modas marcaron a muchos de los pintores iniciados en ese momento, incluso al mismo Morales en su abstraccionismo. La laureada obra del “Árbol espanto” o de “Caballo agonizante”, “La bahía de San Juan del Sur”, o “Invierno”, de 1963 (publicado en la portada del Boletín de Gómez Sicre, en 1964), lo atestiguan; pero Armando no se quedó estancado en este período, ya que pasó de un realismo social, a un abstraccionismo metafísico y posteriormente a un simbolismo humano. Entres sus connotadas obras están su serie de trece dibujos sobre los guerrilleros muertos (1955), “Desnudo sentado” (1971), “Dos mujeres, una con miedo” (1972), “Bodegón con ciruelas y pera” (1981), “Adiós a Sandino” (1984), y “Selva” (1987).
Cito esta evolución de Armando, porque al contrario de muchos de los pintores de su generación, Genaro de igual manera, pero en su estilo ha venido dando saltos cualitativos o “tal vez regresivos escolásticos”, muy común en nuestra contemporaneidad, pero que buscan una nueva redefinición en su integralidad temática, sustancial e historicista.
En La Prensa Literaria del 23 de junio de 1974, en la portada le publican los trípticos “Héroes sin esperanza”, en óleo, y “Los torturados”, un dibujo, con motivo de la vida clandestina que llevan los guerrilleros místicos del Frente Sandinista, al igual era una alusión a los presos políticos del somocismo liberal, a los torturados y a la extrema pobreza que sufría una parte de la población. En el Boletín Bibliográfico No. 20 del Banco Central de Nicaragua, escrito por Jorge Eduardo Arellano, aparece la pintura “Dualismo mágico I”, esta corresponde al espíritu inicial alcanzado con su obra cumbre “El canto a la raza”, la que es un punto significativo referencial de su “Período Culto Raza”, el cual indagaba los asuntos gráficos y míticos de nuestra arqueología precolombina antropomorfa. “Mujer esperando”, es otro de estos prototipos esquemáticos en evolución, donde se expresa su sentir universal sobre la fecundidad y el erotismo de la madre natura; en estas imágenes, Genaro ha dado un salto hacia los diseños más realistas, pero altamente simbolistas.
Su colorido gris y de pesada textura espacial, es abandonado por nuevas tonalidades más encendidas y celebrativas. Muchas de sus obras encarnan la prédica del dualismo, por la que transitó desde sus vías latinoindias, el poeta Pablo Antonio Cuadra. La colonia y el mestizaje, el bien y el mal, la fecundidad y la muerte, son parte del ser de una buena parte de sus obras maestras. Así vemos sus otros títulos “Elegía a la muerte”, “Niño con perro”, “Gentes de tierra y agua”, Soledad y melancolía”. Esta figuración últimamente ha sido llevada a otros escenarios de la “sinestesia frugal pinolera”, al pintar sus temas de confites apastelados: granadillas, melones, nísperos, cañas, sandías, menos ciruelas, uvas y peras. Como bien afirma él, estos nuevos trabajos le ha permitido salir del tenebrismo de la era praxiana hacia una de luz y vida. 
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