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Descenso moral
Abelardo Sánchez C.
Por tanta desigualdad no hay equilibrio social; esta regla es general, es mal de la humanidad.
“Si algo tienes, eso vales”, dice un dicho popopular; lo que no puede cambiar, por conceptos desiguales.
El que tiene capital, aunque lo hubiese robado, es caballero apreciado y elogiado como tal.
Mas el pobre, por “pelado” es indigno del efecto y tiene todo defecto, aunque sea muy honrado.
Pais de grandes valores, jamás lo será pequeño; al mío, así yo lo sueño, coronado de albas flores.
El bien hagámoslo nuestro, con razón y buen sentido, sin darle tregua al bandido que va por rumbo siniestro.
La urbanidad ha perdido grandes principios morales; todavía está en pañales, por inercia y por descuido.
Un mundo más ordenado, sin hacerle a nadie mal, sería lo más ideal y por bueno, lo indicado.
Son buenas las religiones, que moderan, está visto; pero sólo el Santo Cristo transforma los corazones.
No obstante, hay ladrones de gran religiosidad, que simulan “probidad” y rapiñan por millones.
Son los mismos que demudan su “cachazudo” semblante, y de manera arrogante en honra falsa se escudan.
Un fin justo, para eso, es raer los “alimañas”, también llamados “pirañas” porque dejan solo hueso.
Yo, Juan Pueblo pido a gritos “modificar estructuras”. A viejos de caras duras, a recrearse les invito.
Los viejos de “Nueva Era” no son del todo confiables; dis, que por muy honorables, ya no engañan a cualquiera.
Todo camina al revés por una senda torcida; los malos gana partida, los buenos sufren stress.
En bien, padece modorra, el mal, delantera toma. ¿Somos hijos de Sodoma, o los nietos de Gomorra?.
Ocotal, Nueva Segovia. |
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