Conversión ideológica
Oscar Gallo
He estado siguiendo con agradable sorpresa el proceso de conversión ideológica y espiritual del doctor Sergio Ramírez, ex vicepresidente de la República en la década los ochenta.
Qué maravilloso es ver que el hombre que defendió con tanto entusiasmo y con la brillantez de su talento de escritor, la censura permanente a todos los medios de comunicación, los encarcelamientos y el exilio para los periodistas, y los cierres prolongados al Diario de los Nicaragüenses, se declara ahora un ardiente defensor de la libertad de expresión, a la que llama “derecho irrenunciable de la democracia”.
Quién iba a creer que el hombre que se declaraba admirador de Fidel Castro, Kadafi, Kim Il Sung, Erick Honecker, y otros por el estilo, ahora se declare admirador de Nelson Mandela. Qué cambio más radical.
De aquel hombre soberbio y arrogante, miembro prominente de un régimen intolerable e intolerante, que se burlaba de los nicaragüenses en el exilio llamándoles guarisapos, mitad gusanos y mitad sapos, sólo quedan sombras nada más. Ahora humildemente sólo quiere ser un abuelo con doce nietos.
Bravo por la democracia. Ha conseguido para sus filas un nuevo soldado. Y de los buenos. 
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