Cultura: un reto ineludible
Orient Bolívar Juárez Orientbolivar@hotmail.com
Cada año Nicaragua avizora mejores perspectivas de salir adelante sobre la base de la democracia y la gobernabilidad. Desde una perspectiva amplia es muy significativo lo que hemos avanzado en tan sólo dos décadas. Definitivamente una nueva era alumbra nuestra historia. Hoy en día es admirable ese espíritu colectivo que expresa el nicaragüense de querer salir adelante, ese anhelo común de que el país despegue y mantenga un ritmo de crecimiento sostenible, para no estancarnos ni retroceder, más no se puede llegar muy lejos si dentro de los lineamientos estratégicos del gobierno no se le da a la cultura el rol que le corresponde como factor esencial para el desarrollo y la democracia. Nicaragua para salir adelante necesita los valores vitales de su cultura. Hay que colocarnos frente a ella y apropiarnos de sus esencias, porque así seremos una nación más fuerte, más reconocida y con mejor sentido de identidad.
El actual gobierno que preside el ingeniero Enrique Bolaños tiene entre sus retos ineludibles convertir la cultura en un agente efectivo de desarrollo del país, en elemento que coadyuve a la superación integral de la nación, lo cual depende, obviamente, de varios factores claves, pues no basta sólo la existencia de una institución burocrática, ni tampoco de tener a la vista una majestuosa edificación como el Palacio Nacional, sino que se necesita también lograr una armónica combinación de factores, tales como una política cultural coherente y consecuente, producto del consenso con la sociedad; de lineamientos acordes a nuestros planes de desarrollo, de la asignación de recursos económicos; de profesionales y técnicos capaces al frente de las distintas direcciones y por supuesto, de una dirección competente, ágil y dinámica, que tenga visión de nación y de mundo, que no sea excluyente sino integradora, que tenga sentido de continuidad, de aprecio y respeto por nuestro patrimonio en todas sus formas, que posea entera capacidad de gestión y ejecución para obtener en la comunidad internacional los recursos que hacen falta, esto es un requisito indispensable en las actuales circunstancias del país y que posea, además, un alto grado de comunicación y de diálogo con los demás sectores culturales del país.
También es indispensable en la gestión cultural, no sólo estar a tono con los planes de gobierno, sino también prestar atención a las demandas culturales de nuestra sociedad, estar en sintonía con el desarrollo de la cultura en el plano internacional, con los acuerdos de la UNESCO, no hacer caso omiso de las implicaciones que tiene para la cultura de Nicaragua y la región centroamericana, realidades como la globalización, el TLC y el Plan Puebla-Panamá, entre otras.
Para nadie es un secreto la crisis en que ha caído en los últimos tiempos el Instituto Nicaragüense de Cultura. Si le echamos una ojeada rápida a esta institución nos daremos cuenta que su situación es muy precaria y preocupante, que lejos de avanzar, se ha estancado y hasta retrocedido al punto que hoy se encuentra en un estado de inercia al punto de la fosilización. Recordemos que durante la transición de los años 80 a los 90 fue un logro extraordinario el que haya sobrevivido la institución cultural creada en el 79, es más, el gobierno de doña Violeta le dio un gran estímulo al asignarle el Palacio Nacional de la Cultura; durante el gobierno del presidente Alemán, si bien no fue capaz de darle continuidad al hermoso proyecto heredado por doña Violeta, completando su restauración como debió hacerlo (montaje de salas de museos, Archivo Nacional, climatización, sótano, etc.), sí hay que reconocer que logró realizar un notable activismo cultural, con reconocimientos a los principales promotores culturales y atención al Patrimonio Cultural, especialmente arqueológico, logrando para orgullo de los nicaragüenses, la histórica declaratoria de las Ruinas de León Viejo como Patrimonio de la Humanidad.
De cara a emprender en este nuevo año una etapa más en el avance de nuestro país, se hace necesario revisar si los asuntos de nuestra cultura nacional en todas y cada una de sus áreas sustantivas están marchando bien, en la dirección acertada y si no, hacer los ajustes que sean necesarios para mejorar, para optimizar los recursos y no correr el riesgo de perder los importantes logros culturales que Nicaragua ha alcanzado en las uúltimas décadas.
El autor es geógrafo e historiador. 
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