Nuevo comienzo en Asamblea Nacional
Hugo Berríos Sáenz berrioshugo@hotmail.com
Desde el año pasado, con la formación de la bancada Azul y Blanco se sentaron las bases para que la Asamblea Nacional comience a legislar para bien de la nación. A este gesta patriótica se les unió, por cualquier razón que fuese, la bancada del FSLN, dejando así mal parados a los 45 diputados del PLC que fueron obligados a permanecer “fieles” a Arnoldo Alemán. Fracasó el intento de éste, de politizar su situación legal, perdiendo así, junto a su bancada de diputados la guerra que, él y su grupito, iniciaron y a la cual obligaron a los demás diputados de la bancada del PLC a involucrarse para mostrar, así, su “agradecimiento”. Hoy, Alemán y los demás involucrados en ese gran latrocinio están ya en manos de la justicia y estoy seguro que ésta sabrá imponerse. Esto es, entones, un capítulo cerrado.
Ahora que los diputados del PLC han pagado la “deuda” que creyeron erróneamente deberle al Dr. Alemán, es hora de que se unan a la gesta emprendida por la bancada Azul y Blanco. Sabemos que, a excepción de 5 ó 6 diputados que no tienen otra alternativa que seguir con sus bravuconadas y, ahora, con exigencias estériles para no “morir con su jefe”, el resto de la bancada del PLC entiende y acepta esta derrota y que, por lo tanto, comprenden que seguir la senda de estos 5 ó 6 diputados es ya un acto irracional, en todo sentido.
La opinión pública espera la reivindicación de esos diputados liberales y que, rotas las ataduras con el pasado, constituyan con los de la bancada Azul y Blanco y bajo el liderazgo de ésta, la nueva bancada liberal y de sus aliados, en la Asamblea Nacional y que, junto a la bancada del FSLN, legislen para el bien del pueblo al que representan. Esta es la gran oportunidad que tienen para reparar el daño hecho a la patria. ¡No deben desperdiciarla!
Ellos deben responder al fervor liberal genuino, latente en todo Nicaragua, y representar al verdadero liberalismo, en la Asamblea Nacional. Estoy seguro que, de hoy en adelante, comienza una Nueva Era de respeto, de disciplina y de trabajo legislativo en el seno de esta institución. El liberalismo prometió empleos, viviendas, más salud y más educación. La Asamblea quedará con 91 diputados y así, la alianza estratégica de los Azul y Blanco con el FSLN, garantiza, de todas maneras, la mayoría necesaria para legislar en beneficio de Nicaragua y, entonces, los diputados del PLC deben subirse a este tren que va por la senda correcta o, los dejará. Al final, la patria y, el liberalismo, los premiará o los castigará.
La revolución moral en la administración del Estado, está facilitando una revolución política e institucional y sobre todo un gran cambio en el accionar de la Asamblea Nacional. Pero, paralelamente, la impartición de la justicia debe enmarcarse dentro de un verdadero Estado de Derecho y así tener reglas del juego definidas, claras y que no cambien al vaivén de intereses ni políticos, ni económicos y sólo así y hasta entonces podremos garantizar —y hacer que retorne— la inversión nacional y extranjera para generar los empleos que tanto necesitamos. ¡Sigamos adelante! Vamos por el camino correcto.
El autor es licenciado en Finanzas y miembro del PLC. 
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