“Mi hijo, es ese hombre”
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 | Doña Miriam terminó muy agitada |
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Ricardo Mayorga luego de su coronación sobre Andrew Lewis en marzo del año pasado. Aquí aparece acompañado de sus padres Eddy Mayorga y Miriam Pérez. |
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Edgard Tijerino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
TEMECULA, CALIFORNIA.- Es fácil identificar a la dueña de esa ansiedad que se extiende por todo ring side. Su corazón está latiendo agitadamente, como una locomotora acercándose a la próxima estación. Sus ojos brillantes siguen con precisión los movimientos del muchacho que bailotea y dispara en el cuadrilátero. Los puños de la señora están crispados y cuando ve dificultades, se levanta de la butaca con ganas de gritar: ¡Hijo, aquí estoy. No estás solo!
Doña Miriam Pérez también está peleando, y además, lleva su tarjeta, narra la pelea, vive la emoción del momento.
“Mi hijo es ese hombre que ha sido capaz de luchar y derrotar a todos los factores adversos que se le han presentado, y por eso, no dudo que superará a Forrest. Lo va a lograr porque lo merece, porque es un gran campeón y porque lo necesita”, me decía durante el desayuno del sábado.
Y cuando todo terminó, saltó entusiasmada, vibrando, y se abrazó con su esposo Eddy, hombre fuerte, invencible en las tercias, naturalmente firme creyente en la esencia, la capacidad y las proyecciones de su hijo Ricardo.
“El único que me ha hecho sentir sus golpes, cuando me castigaba, es mi papá, no Lewis, no Forrest, ni siquiera lo hubiera podido hacer Tyson”, explica Mayorga mientras se toma un café al filo de las 4 de la mañana en el lobby del hotel.
“Necesitaba que mis padres estuvieran aquí, respaldándome. Ese estímulo es muy importante para mí. Siempre lo ha sido”, dice revestido de una seriedad poco conocida.
“Me duele escuchar que no creen en Ricardo, pero me contengo. Sabía que no fallaría porque se cuidó, porque se tiene una fe bárbara y porque es un súper-campeón”, expresó doña Miriam.
Un granadino nacido en Nandaime, quizás en un tiempo de zapatones o de caites, don Eddy, hincha su amplio pecho de orgullo y toma la resonante victoria como una revancha, un golpe dirigido a la mandíbula de quienes no creímos que Mayorga podría.
Un razonamiento sencillo, empuja a los padres de Mayorga hacia la frase de Norman Vicent Peale, utilizada como título de uno de sus libros motivadores: puedes, si crees que puedes.
“La fe que Ricardo se tiene y la que le tenemos nosotros, multiplica sus fuerzas. No estoy sorprendida porque esperaba exactamente lo que ocurrió”, dice doña Miriam.
“Yo hice un hombre, ahora un Campeón. Mi hijo es ese hombre, ese campeón. No podrán detenerlo porque cada día que pasa es mejor boxeador. Hoy, contra un derecho, se mostró de cuerpo entero, como todos querían verlo. Así que, ahí lo tienen”. 
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