SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 29 DE JULIO DE 2003



 
¡Viva lo nuestro!

Foto  
.Rosa Delfina Lacayo es la propietaria de la tienda de artesanías “Mama Delfina”. Ella descubrió que en el estilo campestre de Nicaragua está la clave para hacer de la decoración, un negocio próspero

 

Gretchen Robleto Lupiac
gretchen.robleto@laprensa.com.ni

Le gusta mandar. Es su propia jefa y siempre quiso serlo. Por eso renunció a un trabajo burocrático en el Banco Central para fundar su negocio. Puso en práctica todo lo que aprendió cuando se perfeccionaba en la difícil tarea de ama de casa, cuando abrió la tienda de artesanías, manualidades y muebles nicaragüenses, “Mama Delfina”, la cual cumplirá diez años en diciembre.



¿Cuál es su concepto en decoración?

“Mi estilo es country, del campo, sencillo y con elementos naturales. Hay que descubrir nuestro estilo e interesar a la gente en rescatar nuestra identidad al decorar. Tenemos valores heredados. Debemos sentirnos orgullosos de eso y en esa medida los extranjeros nos admirarán”.



¿Qué está de moda?

“Lo natural y hecho a mano tiene una excelente remuneración en el mercado internacional. La gente tiene que aprender que no es lo hecho por montones lo que vale, sino lo que tiene un sello personal.

En decoración los animales también se ponen de moda. Desde hace tres años los gallos y las gallinas hechas de madera se venden por montón.

Ahora están de moda las mariposas. Si estuvieran de moda las manzanas sería triste porque no son nicas. En cuanto a las frutas, todas las tropicales”.



¿Qué estudios ha realizado?

“Estudié en el Colegio Teresiano, después me fui a París a estudiar un año en el Ecole Menagere. En ese colegio aprendí todo lo que debe saber una ama de casa, cómo coser, pintar, artes manuales, cocina y confitería.

No valoré ese curso en el momento porque pensé que no era la mejor forma de ayudar a mí país, pero después me di cuenta que es lo mejor que he aprendido.

Al regresar a Nicaragua estudié Administración de Empresas en la UCA. En la UNAN estudié economía e hice un postgrado de Administración de Empresas en el INCAE. Recibí con Rossy López un curso para trabajar el barro y cada vez que se abren cursos yo me inscribo. Quiero ser escultora y estudiaré para serlo.

En Guadalajara, México, recibí cursos de manualidades. Tomé curso de Illustrator para diseño en computadora. Tengo que perfeccionarlo y también el programa para llevar mis cuentas”.



¿De qué segmento es su clientela?

“Tengo 50 por ciento de extranjeros y 50 por ciento nicas de clase alta y media alta. Eso es muy importante porque si el nica con ingresos altos aprende a valorar lo nuestro, habrá una filtración en la sociedad que nos hará salir adelante. En México, las mujeres de clase alta empezaron a sentirse orgullosas de las cosas mexicanas y decoraron sus casas con elementos de su cultura, gracias a eso ahora hay una industria enorme de artesanía en ese país”.



Pasemos al plano personal. ¿Cuánto años tiene de matrimonio y con quién?

“Tengo 31 años de casada. Mi esposo se llama Horacio Argüello”.

¿Hay hijos?

“Sí, dos hijos. Una mujer y un varón. Los dos estudian fuera. Titú (28) estudia sicología en Guadalajara y Julio Horacio (22) estudia negocios en Boston” (Estados Unidos).



¿Cómo se combina la familia con un proyecto empresarial?

“Empecé a trabajar cuando nació mi hija. En ese tiempo no se hablaba mucho de sicología ni habían muchos libros de superación personal. Si hubiera sabido que lo mejor era estar con ellos no hubiera trabajado. Yo soy súper pegada con mis hijos.

Cuando viajo a visitarlos aprovecho para estar con ellos y actualizar mis conocimientos. Con Julio Horacio estudio sobre negocios y con mi hija leo sobre sicología. Este proyecto netamente femenino me ha acercado enormemente a mis hijos”.



¿Qué aconseja a mujeres con hijos que quieren un proyecto empresarial?

“Haré una crítica muy importante. En la formación a nivel de postgrados que se imparte en Nicaragua, a las personas no se les enseña a ser empresarias, sino que se les crea una mentalidad de salir a trabajar para una empresa ajena.

Es triste que la mayoría de las muchachas que tienen formación no exploten su creatividad y feminidad. La mujer debe aplicar la creatividad en cosas como vestir a sus hijos, arreglar su casa. Si se fomentara la creatividad, tendríamos muchas mujeres diseñadoras, empresarias, que dispongan de su tiempo para trabajar en lo que les guste, les motive y a la vez estén con sus hijos. Como mujer se pueden describir cosas lindas y lucrativas por hacer”.



Cursos

Esta semana Rosa Delfina abrirá cursos de decoración, iniciando con repujado. El curso tiene un costo de 105 dólares y son 21 horas de clases.

“La idea es formar artesanos y descubrir talentos. ¿Quién quita que después de aprender pongan su propia tienda?”, señala Titú, como le gusta a Rosa Delfina que la llamen.  
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