Reportaje especial
Entre el desamor y la miseria
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Muchos menores se dedican a pedir dinero en los semáforos, obligados por sus progenitores. Esa es una de las tantas formas de explotación infantil que se practican en el país. ( LA PRENSA/ G. FLORES) |
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Jehú Hernández Sandoval jehu.hernandez@laprensa.com.ni
Maltrato físico y psicológico, abusos deshonestos, explotación económica, problemas de discapacidad y abandono, son algunas de las circunstancias de riesgos en las que debe estar un infante para que sea aplicada una medida de protección por parte del Ministerio de la Familia (Mifamilia)
Según el artículo 76 del Código de la Niñez y la Adolescencia, una criatura debe estar expuesta a alguna de esas circunstancias para que, primero, se le aplique una medida de protección, y luego continuar un procedimiento legal para considerar si amerita que sea declarado en total abandono, para posteriormente entregarlo en adopción.
MALTRATO EN SEMÁFOROS, MERCADOS Y HOGARES
Y en esa situación se encuentran miles de niños que todos los días, en semáforos capitalinos, mercados, basureros y en sus propias casas, son sometidos a tratos que no sólo atentan contra sus derechos más elementales como educación, salud, el cuido de sus padres y la alimentación, sino también contra la vida misma.
Muchos de ellos se encuentran en centros de protección coordinados por Mifamilia, pero existe otra gran cantidad, que no ha tenido la posibilidad de escapar a sus martirios.
Este Ministerio tiene conocimiento de los casos de niños en situaciones de riesgo a través de denuncias telefónicas o personales de la comunidad, por medio de la Policía Nacional, centros hospitalarios e instituciones benéficas, entre otras.
Una vez recibida la denuncia, un equipo de esa institución integrado por una trabajadora social y una psicóloga, proceden a investigar los pormenores del caso. Según los resultados, al menor se le aplican medidas preventivas, como ser trasladado al hogar de un familiar, a un programa que ejecute la sociedad civil en el sector o, de manera temporal, a un centro de protección.
Según explicó la doctora María Teresa García, Directora General de Protección de Mifamilia: “Se trata de reintegrar al niño a su núcleo familiar. Si no responde a esa situación y no hay recursos familiares que quieran asumir o que tengan la disponibilidad de aceptar al niño, se procede a concluir el expediente y a solicitar a un juez civil de distrito la declaración de total desamparo, para que pueda ser entregado en adopción”. 
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