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SáBADO 7 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23112 / ACTUALIZADA 03:00 am
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La limpieza de David

Foto  
.En el 2004 se cumplirán 500 años de que la estatua de 4.11 metros de altura, que representa al joven héroe bíblico, fue develada en la Plaza de la Señoría, la explanada central de Florencia

 

AP

FLORENCIA, ITALIA.- En los museos de Florencia, una de las ciudades más hermosas del mundo, se encuentran varias de las obras de arte más celebradas de la historia, entre ellas la escultura del David de Miguel Ángel.

La belleza y perfección que delinean el cuerpo desnudo del David, atraen anualmente a 1.2 millones de personas a la Academia Florentina, un museo ubicado en pleno corazón de la ciudad.

Hoy día, una polémica sobre cómo limpiar y restaurar la escultura, ha dividido a los expertos en momentos en que la necesidad de una restauración se hace cada vez más evidente.

El brazo izquierdo del David resultó quebrado en 1527, en el curso de un motín, y luego se le insertaron soportes de metal para mantenerlo en su sitio. La escultura fue objeto de una “limpieza” con el corrosivo ácido clórico en 1843 y fue erosionada por la lluvia que le cayó durante siglos hasta que fue colocada bajo techo en 1873.

En 1991, un pintor italiano le quebró con un martillo un dedo del pie izquierdo, y los restauradores lo reconstruyeron con los fragmentos de piedra que saltaron tras el martillazo.

ABANDONOS OBLIGADOS

La pregunta es cómo conservar esta obra maestra del pintor y escultor italiano, quien es también escultor de un famoso busto de Moisés y del grupo escultórico “La Piedad” del Vaticano, así como pintor de los frescos de la Capilla Sixtina.

El debate ya se ha cobrado su primera víctima. Agnese Parronchi, una de las restauradoras de arte renacentista más prestigiosas de Italia, abandonó recientemente el proyecto de restauración, tras varios meses de un meticuloso examen de la estatua.

Parronchi, quien había sido contratada por la Academia, dijo que había abandonado la restauración cuando un comité de expertos rechazó su método de “limpieza en seco”.

“No lo podía creer”, dijo. “Es la primera vez que me dan directrices”. Parronchi tiene una experiencia de 20 años en la limpieza de obras de la antigüedad, y entre sus monumentos restaurados figura la tumba de los Médicis, los grandes mecenas renacentistas.

EMPLASTOS PARA LA SUCIEDAD

Pero el comité de expertos le indicó que tenía que utilizar un emplasto a base de agua destilada para retirar la suciedad.

Los emplastos son un tipo de preparados sólidos, empleados para retirar suciedad y otros contaminantes. Pese a que su uso es muy aceptado en el mundo de la restauración, Parronchi los rechaza.

“La suciedad nunca es uniforme, por lo que no tiene sentido intervenir de forma uniforme. (Con los emplastos) uno se arriesga a arruinar el equilibrio”, dijo.

La restauradora agregó que no quería cometer errores en el manejo de una obra maestra.

Por su parte, la directora de la Academia, Franca Falletti, dijo que el método de Parronchi amenazaba con manchar de suciedad la superficie de la escultura. La directora dice que el método del emplasto ha sido utilizado en otras esculturas y que nadie ha protestado.

Otra escultura de Miguel Ángel, titulada “Los Prisioneros”, fue limpiada con emplasto. “Cuando trabajas en el David siempre surgen polémicas”, dijo Falletti con aire de resignación.

LIMPIEZA LIVIANA

La Academia de Florencia ha pedido al restaurador de “Los Prisioneros” que reemplace a Parronchi en la tarea de hacer “una limpieza liviana para dejar un David más legible”, dijo Falletti.

“¿Legible para quién?”, se preguntó empero James Beck, historiador de arte de la Universidad de Columbia en Nueva York, que ha impugnado los métodos utilizados en restauraciones como el techo de la Capilla Sixtina.

“¿Legible para el turista que visita la ciudad o legible para el amante de arte o el experto?”, agregó.

Cristina Ruiz, subdirectora de la publicación especializada The Art Newspaper de Londres, dice que la opinión pública debe contar principalmente cuando se decide qué obras maestras van a ser restauradas.

A falta de mecenas como los Médicis o los Uffizi, que donaban grandes sumas a los artistas, la restauración depende de patrocinadores comerciales.

Una fundación holandesa financia actualmente el proyecto de restauración del David.  
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