Veneradas como diosas pero amadas como madres
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Guillermo Rothschuh Tablada poeta y escritor nicaragüense. |
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Gerardo Bravo
gerardo.bravo@laprensa.com.ni
En la Historia de la Primavera, Homero cuenta cómo Démter (la madre tierra), se convierte en la cuarta esposa de Zeus, padre de todos los dioses, de ese matrimonio nació Core (doncella), que después recibiría el nombre de Perséfone.
En este fragmento antiguo, la fertilidad y la vida fueron personificadas por diosas, las que eran respetadas y veneradas como madres, más que como seres superiores.
Ese no es el único ejemplo que se puede mencionar. Hay relatos que cuentan que, en la antigua Grecia, se celebraban fiestas en honor a Rhea, la madre de Júpiter, Neptuno y Plutón, ella era venerada más como madre que como diosa.
En el texto de Internet llamado Antecedente Histórico de las Sociedades, se menciona que desde la antigüedad aparece en la memoria cultural de los pueblos, el reconocimiento a la maternidad. En nuestros días se continúa esa práctica, ya que seguimos diciendo la madre naturaleza y la madre tierra.
También apunta que en el sistema religioso arcaico la mujer era considerada la gestora de la vida. En las tribus del África, la Tierra era venerada como la madre protectora y la mujer eran reconocida como creadora y preservadora de vida.
Martín Cano, en su escrito: Exclusividad de Sacerdotisas en Época Arcaica, demuestra que el sacerdocio, contrariamente a lo que ha venido sucediendo en las culturas actuales donde imperan las religiones patriarcales, no fue siempre propiedad exclusiva masculina y ejemplifica que las mujeres no han estado excluidas del ejercicio de este poder.
VIVIMOS EN MATRIARCADO
El poeta y escritor chontaleño Guillermo Rothschuh Tablada señala, en entrevista vía telefónica, que el matriarcado prevalecía en las épocas antiguas, “la mujer por muchas razones hacía de todo y el hombre era casi un parásito, eso le permitía a ella tener la hegemonía”.
“Con la civilización cristiana vino el cambio, pero los hombres en esa época tenían labores guerreras, por eso el resto del trabajo lo hacía la mujer. La verdad es que nosotros no hemos salido del matriarcado, porque existen hogares donde la mujer hace la función de padre y madre, son hogares estupendos”, afirmó.
Señaló que el escritor colombiano Gabriel García Márquez, da un reconocimiento al matriarcado en su novela Cien Años de Soledad, en donde el centro de toda la historia es una mujer, Ursula Buendía.
“Eso es una exaltación al matriarcado, a la familia hispanoamericana, en el escrito ella va al batallón y castiga a su hijo, es el eje de la casa, pierde y sigue manteniendo su dominio”, afirmó.
Señaló que la mujer en los indígenas, estaba en primer plano, “ella era la que mandaba, existía un consejo de ancianos que era donde se decidían las acciones a tomar, pero en la vida cotidiana la que mandaba era la mujer”.
Rothschuh dijo que la influencia de la mujer se empieza a perder con las guerras, “el hombre marcha a luchar y era quien traía el botín, era la fuerza. Por ejemplo, en Las Cruzadas los hombres iban al rescate del Santo Sepulcro y la mujer quedaba con cinturones de castidad. Era objeto, no sujeto, era y sigue siendo manipulada”.
“Hasta donde yo sé, entre los indígenas que habitaban Nicaragua, quien mandaba era la mujer, es más, creo que había una cierta comedia donde se cuenta que cuando la mujer iba a parir al río ella pujaba y el hombre lloraba”, indicó.
Retomando nuevamente el escrito de Martín Cano, apunta que la mujer ha sido la primera religión del hombre y la primera divinidad fue la diosa madre y agrega que antes de la restauración del régimen patriarcal, parece haberse formado primero el sistema matriarcal. Y concluye que la mujer representaba el cielo y la tierra pero la diosa madre era el universo entero. 
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