Obra de arte: La estación de San Lázaro
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 | El arte de Cartier-Bresson, como disciplina estética y
humanista |
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La Estación de San Lázaro (Gare Saint Lazare). Henry Cartier-Bresson. |
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Raoul Shade*
La fotografía mundial está de luto: Henri Cartier-Bresson falleció el 2 de agosto del corriente año y nosotros habremos muerto sin haber sido rescatados de los infiernos de las calles a través de sus imágenes sin pesadumbre. La fortuita imagen de su Leica M3 captó la vida cuando un rostro, una sombra saltando un charco, una sombra en bicicleta o una llanta de carreta acongojada, encajaba en su composición arquitectónica.
De repente cada situación corriente o inanimada se convierte en obra de arte, es decir, nace y vive entre nosotros, en relación con el resto de la composición en un mundo de contradicciones y correspondencias, donde la sincronía de sus disparos es perfecta (ver mi artículo titulado: Estética de la fotografía en La Prensa Literaria del 1 de Marzo del 1999. También está en Google)
COMPOSICION FOTOGRAFICA COMO DISCIPLINA ESTETICA
La composición fotográfica de Cartier-Bresson nunca ha sido igualada. El gran fotógrafo Francés nacido en 1908, cerca de París, creó un género y dio las pautas a seguir a las siguientes generaciones de fotógrafos a nivel mundial.
Pero el secreto de su genio fue el “momento decisivo” (como él solía llamarlo) que no depende de la composición linear sino de la intuición (Ver mi artículo en La Prensa Literaria titulado: Smith, Cartier-Bresson y Joseph Koudelka de 12 de Julio del 2003)
El uso del lente 50mm ayuda a enfocar lo esencial, lo primordial de la imagen. Mientras que los lentes sofisticados, con sus distorsiones ópticas, tienden a distraernos del contenido de la foto, dándonos la impresión que tomamos mejores fotos. Técnicas tal vez, pero no artísticas. Dichas distorsiones no pasan de ser variaciones en la forma externa y no dejan de ser otra cosa que estímulos superficiales.
LA SENCILLEZ VISUAL COMO DISCIPLINA HUMANISTA
El zigzagueante revoloteo de frases rebuscadas no ayuda a la sinceridad y franqueza del mensaje poético. Como decía Borges: “El tiempo me ha enseñado algunas astucias: eludir los sinónimos, que tienen la desventaja de sugerir diferencias imaginarias; eludir hispanismos, argentinismos, arcaísmos y neologismos; preferir las palabras habituales a las palabras asombrosas; simular pequeñas incertidumbres, ya que si la realidad es precisa, la memoria no lo es...” Prólogo de Elogio de la Sombra (1969)
No se trata tanto de penetrar la intimidad del sujeto, a través del lente, como de formar parte de ésta. La disciplina de Cartier-Bresson, de no editar la foto, o sea ampliar todo el negativo, no utilizar motor y usar el lente normal, es preeminencia y distinción de todo gran artista. La característica fundamental de la Leica serie M es también pasar inadvertida, puesto que no hace ruido.
"HACERSE INVISIBLE, PASAR INADVERTIDO SIN RENUNCIAR AL SER" OCTAVIO PAZ
La Leica M3 es una cámara fotográfica discreta y sin ostentación. De calidad sin igual. Es otro ejemplo del genio alemán. Recuerdo que en Londres la Leica serie M era la única cámara fotográfica aceptada por los directores de orquesta durante los ensayos.
Además del acceso a los conciertos de música clásica, pude tomar fotos durante un partido de ajedrez entre el gran maestro Ruso, Gary Kasparov, y un maestro Inglés (un tal Nigel). Las cámaras fotográficas comerciales están prohibidas porque el disparador ruidoso distrae a los jugadores que tratan de concentrarse.
Hacerse invisible fue la característica más sobresaliente de Cartier-Bresson. A tal punto que nunca quiso que se publicaran fotos de él para evitar que la gente lo reconociera en las calles y rompiera el encanto de su presencia ausente.
LA ESTACION DE SAN LAZARO (GARE SAINT LAZARE)
La composición se aprende. Se arma a priori. Se imita y al mismo tiempo limita. Mientras que el soplo vital de la intuición está o no está en la visión del fotógrafo artista. La estación de San Lázaro (Gare Saint Lazare) es una conjura de sombras en una conspiración de líneas. Poniéndolo en términos literarios, es una conjunción causal, continuativa y coordinante.
Causal porque no se sabe si el salto de la sombra precede al cuerpo o viceversa. Continuativa porque el ojo no se detiene en ninguna parte de la imagen. Coordinante porque todos los elementos conmixtos de la foto están perfectamente balanceados —la foto se puede mirar al revés o de cualquier ángulo, sin perder nada—.
El conjuro de estos elementos, lejos de ser estimulaciones visuales, se levanta en un enjambre de formas y sentimientos que es el soplo vital de la intuición. La de Cartier-Bresson es una fotografía de acción o de composición geométrica no estática, porque aún cuando no hay presencia humana en el paisaje, está él.
Fórmula mágica que como un exorcismo estético, a instigación del fotógrafo, quien tiene la potestad del “momento decisivo”, como lo llamaba Cartier-Bresson, mueve y conmueve al observador.
La estación de San Lázaro, es, sin lugar a dudas, una de las obras maestras del siglo XX, no solamente en el campo de la fotografía, sino de todas las artes plásticas. La otra es Tomoko Oemura, bathed by her mother, de Eugene Smith.
Desde el fondo de su lente, otros rostros y otras sombras se reflejan y se pierden y se disuelven frente a otros ojos, en otras calles y plazas dispersas en el tiempo.
* (Fotógrafo) 
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