Y ademÁs...
Tirios
Luis Sánchez S. luis.sanchez@laprensa.com.ni
Según la leyenda, Tiro era una hermosa ninfa que fue amada apasionadamente por Heracles (Hércules).
Un día ambos paseaban por la orilla del mar y miraron que el perro de Hércules tenía la trompa teñida de sangre. Pero al examinar la trompa del noble animal, Hércules se dio cuenta que no era sangre sino un líquido intensamente rojo, segregado por un caracol que el perro había comido.
Tiro se impresionó tanto por aquel rojo tan bello y nunca antes visto, que pidió a Hércules que le regalara un vestido de ese mismo color. Y al ver que el héroe vacilaba, lo amenazó con abandonarlo si no satisfacía su deseo. Hércules tardó mucho tiempo en encontrar los caracoles, pues eran muy escasos, hasta que al fin pudo recoger suficientes para teñir un vestido como lo quería su amada.
Hércules llamó porphyra (púrpura) a aquellos raros caracoles y al entregar el regio vestido a Tiro, le dijo: He aquí tu traje de púrpura. Y desde entonces el púrpura es el color de la realeza (por eso es que hasta ahora se ponen alfombras rojas para que caminen los presidentes) y la hermosa Tiro dio su nombre a la ciudad fenicia que se hizo famosa porque sólo allí se encontraban aquellos caracoles.
Otra versión acerca del origen del nombre de Tiro, asegura que sus primeros habitantes la llamaron sühr, que significaba roca, pues la ciudad había sido construida sobre una superficie rocosa, cerca del mar. La pronunciación griega, y después la romana, de aquella palabra fenicia, la convirtieron en Tiro.
Tirio era el gentilicio de los habitantes de Tiro. De allí derivó la expresión “tirios y troyanos”, que se usa hasta ahora para referirse a dos grupos de personas que se la pasan riñendo y nunca se ponen de acuerdo. Y al parecer el origen de esta famosa expresión está vinculado con la legendaria guerra de Troya.
Pero la guerra de Troya la libraron griegos y troyanos. Y los tirios no eran griegos, sino fenicios, descendientes de los antiguos cananeos de los que mucho se habla en el Antiguo Testamento de la Biblia. Y hasta donde conozco, los tirios no participaron en la guerra de Troya, no obstante que aunque eran más comerciantes que guerreros tuvieron muchos conflictos bélicos con los griegos.
En tiempos remotos los tirios fueron aliados de los israelitas, a pesar de que éstos los desalojaron de sus tierras y los obligaron a emigrar hacia los lugares donde fundaron las famosas ciudades fenicias (Sidón, Biblos, Tiro, Cartago). Mil años antes de Cristo, Hirán, monarca de Tiro, hizo una gran alianza con Salomón, rey de Israel; y otro rey tirio, Itoabal, dio a su hija en matrimonio a Acab, también rey israelita muy famoso.
Algún tiempo después los fenicios se hicieron aliados de los griegos, y se sometieron a éstos después que Alejandro Magno derrotó al emperador persa, Darío, en la batalla de Iso, y se convirtió en el amo del mundo entonces conocido. Pero los tirios, aunque reconocieron como señor a Alejandro no le permitieron que entrara a su ciudad, como lo hicieron las otras ciudades fenicias. Entonces Alejandro, furioso, marchó contra la orgullosa Tiro y tuvo que sitiarla durante siete meses para poder doblegarla y tomarla.
Posiblemente de esa feroz y épica resistencia de los tirios al asedio de los ejércitos griegos de Alejandro, se derivó la expresión sobre tirios y troyanos cuando se quiere referir a enemigos o adversarios irreconciliables.

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