Reforma del sistema de integración
Centroamérica es tan pequeña que el Presidente de Nicaragua estuvo ayer miércoles en gira por Chinandega, viaja hoy a Guatemala y estará mañana en León. Es más complicado viajar de Managua a Bluefields o Puerto Cabezas (Bilwi) en la Costa Caribe, que ir a El Salvador o Costa Rica. Sin embargo los países de Centroamérica siguen desintegrados y distanciados unos de otros por mucho que se hable de la integración centroamericana.
En realidad, es mayor la diferencia de un estadounidense de Nueva York con respecto a otro de Texas, que la que hay entre un centroamericano de El Salvador y otro de Nicaragua. Pero mientras aquéllos están federados en un sólo país los de aquí se mantienen desintegrados y en algunos casos hasta peleados.
Sin duda que si Centroamérica estuviera integrada su situación económica y social sería mucho mejor que como es ahora y habrían más posibilidades de aprovechar los TLC y la globalización. Esto es tan obvio que hasta los políticos lo pueden comprender, pero es por culpa de ellos que Centroamérica sigue desintegrada.
Ciertamente, se puede asegurar con certeza que en este caso no es culpa de los pueblos que Centroamérica continúe desunida, pues bien se mira que, por ejemplo, los nicas aunque las autoridades los echen de Costa Rica y una minoría xenófoba los deteste, se vuelven a ir para allá, y no sólo por necesidad de empleo pues mientras aquí se cae el café debido a la falta de fuerza de trabajo en las fincas cafetaleras ticas abunda la mano de obra nicaragüense. Los pueblos no rechazan la integración y si ésta no funciona es sólo culpa de los políticos.
Ahora, precisamente hoy 26 de febrero del 2004, los presidentes de los países centroamericanos (menos los de Costa Rica y Panamá, que estarán ausentes por su propia voluntad) vuelven a reunirse para discutir acerca de la necesidad de fortalecer la integración centroamericana. Se informa que el Presidente de Nicaragua lleva a la reunión de hoy en Guatemala un planteamiento para impulsar la unificación aduanera que es primordial para el aprovechamiento de las ventajas comerciales que se podrían derivar de los acuerdos de libre comercio internacional. Y además, el presidente Bolaños se apuntará a la línea de reformar globalmente todo el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), no sólo el Parlacen como han sugerido y propuesto otros mandatarios ístmicos.
Como se sabe, algunos gobernantes y la mayoría de la población centroamericana en las encuestas se han pronunciado por la disolución del Parlacen, que hasta ahora sólo ha servido —o es lo único que se ha visto— para emitir inocuas resoluciones y proteger a políticos corruptos. Sin embargo, una medida tan drástica podría ser más bien contraproducente, pues sepultaría quizás para siempre la esperanza en que la integración de Centroamérica sea la plataforma de lanzamiento de la región hacia el desarrollo y el progreso multinacional.
Ciertamente, liquidar el Parlacen porque sus diputados han sido ineficaces y lo han convertido en refugio de corruptos sería como matar a la criatura porque se ensucia. Al contrario, lo que se debe hacer es asearla y cuidarla para que pueda crecer sana y vigorosa. Dicho con otras palabras, no hay que liquidar al Parlacen —y a la Corte Centroamericana de Justicia, que es otro elefante blanco— sino reformarlo, por ejemplo mediante la reducción del número de diputados electos, o integrarlo con diputados de los parlamentos nacionales. Y además hay que suprimir la membresía obligatoria de los ex presidentes, y en todo caso darle atribuciones específicas al Parlamento y controlar al detalle su comportamiento institucional.
La globalización no es una oportunidad que se puede dejar de aprovechar sin mayores consecuencias. En realidad es la única posibilidad de que los países centroamericanos puedan desarrollarse y salir del deprimente mundo de la pobreza en que viven hasta ahora. Pero además sólo es posible aprovecharla apropiadamente actuando como una sola entidad geopolítica ante competidores mucho más avanzados.
Para eso hay que comenzar con esfuerzos y acciones que apunten a restablecer el espíritu de confianza integracionista. Y ojalá que la reunión de hoy en Guatemala y los planteamientos que lleva el Presidente de Nicaragua pudieran servir en algo para ese propósito.

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