El adiós para un grande de verdad
La última revancha
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Por momentos se percibió algo
de su grandeza |
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En uno de los momentos más agitados, Frankie Randall (izqda.) batalla contra Julio César Chávez.
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José Luis Camarillo
Julio César Chávez se fue del boxeo como un César. Con el marco de una magnífica función y si bien la plaza México estuvo muy lejos del lleno esperado, lo cierto es que la noche del sábado el ambiente correspondió a aquellas grandes veladas de gloria y así JC cobró su última revancha al derrotar por decisión unánime en 10 rounds de peso welter a su viejo conocido, el estadounidense Frankie Randall, a quien cobró su última revancha
Los tradicionales gritos de “Chávez, Chávez” y “México, México” cobijaron a Julio César, a quien, poco antes de dar inicio el combate de su adiós, el famoso anunciador estadounidense Jimmy Lennon junior presentó así: “Por última vez demos todos la bienvenida al gran campeón mexicano y mundial... Julio César Cháaaaveeez”.
Chávez (65,800 kilogramos), de 41 años, hizo fintas y trabajó su zurda buscando la zona hepática con ese remate al rostro con la misma mano que le dio fama.
Randall (66,500), de 42 años, el primer vencedor de JC como profesional y el primero que lo derribó en su carrera, solamente en muy contadas ocasiones pudo descargar su peligrosa mano derecha y a cambio debió soportar tandas de ganchos al cuerpo que en el sexto episodio le hicieron halar aire en forma notoria y que fue producto del tremendo esfuerzo que Chávez le había exigido en la quinta vuelta.
En esta ronda el réferi Lupe García amonestó a Randall por un foul abajo del cinturón y dio tiempo al ídolo mexicano para recuperarse. En lo que restó del episodio, se enfrascaron en un intenso intercambio que hizo al público estallar en emoción.
JC mostró un cuerpo atlético y pareció estar cerca de derribar a Randall al hallar mejor camino para sus envíos en el sexto y luego de un ríspido séptimo round, en el que por momentos se vio al César de las grandes noches, la gente coreó “Duro, duro”. Chávez continuó el acoso y mantuvo el control en el octavo y noveno rounds.
DECISION CLARA
El desglose por micrófono de las puntuaciones de 99-91, 98-92 y 98-92 para Julio fueron mero trámite. Randall, quien luego de ser una pesadilla para Chávez en la división de triunfos que tuvo con el sonorense-sinaloense en 1994, quedó con 59 victorias, 15 reveses y un empate, 42 nocauts.
Personalidades del medio artístico y del deporte mexicano, así como algunos de la política, se sumaron al caluroso adiós tributado a quien produjo tantas noches de gloria y felicidad nacional con sus puños.

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