Adentro
¡Frío con calor intenso!
El Editor
Los dueños de la Finca El Jaguar tienen
—más que espíritu empresarial— unas ganas inmensas de hacer que los humanos se encuentren entre sí, para luego hacerlos que se reencuentren con la naturaleza. A doña Liliana Chavarría y su esposo, Georges Duriaux, les preocupa sobremanera la convivencia de los invitados. Procuran que los visitantes se conozcan e interactúen entre sí, con los trabajadores de la finca y con ellos, como anfitriones.
La convivencia en ese lugar es fría y cálida a la vez. La montaña ofrece un clima fresco, agradable (Por la noche adquiere temperaturas “frigoríficas”) y los dueños de la finca hacen lo suyo para encender y hacer crecer las llamas del calor humano. De verdad es bonito. De todos los lugares turísticos que he visitado, es la primera vez que siento un trato verdaderamente “personalizado”, un término puesto de moda en los últimos años y que muy pocos saben realmente lo que significa, y peor aún, cómo se pone en práctica.
Lo demás conforma un excelente complemento para hacer de la estadía una experiencia inolvidable. No se puede olvidar fácilmente, por ejemplo, la imagen de doña “Monchita”, la cocinera de la finca, colocando tiras de carne sobre una parrilla que parece flotar sobre un montón de brazas.
Cómo olvidar a Moisés Matute, el fotógrafo que me acompañaba, convirtiéndose en “la revelación de la noche”, interpretando canciones sin respetar género. No necesitó guitarra, ni coro, simplemente pasó al frente y comenzó a cantar. ¡Ni sus compañeros de trabajo creyeron cuando les conté del concierto!
Tampoco se puede olvidar la tibieza de las habitaciones en la estación biológica, sus camas sólidas, sus gruesas frazadas. Ni la temperatura del agua al caer sobre el cuerpo en el baño matutino ¡Heladita, heladita, heladita!
Y la emoción de los participantes, niños y adultos, al observar en su ambiente natural a las aves que revolotean en los árboles cercanos. Los colibríes vuelan con su acostumbrada prisa entre las flores próximas a la estación biológica.
En las páginas 8 y 9 de la presente edición se narra la experiencia vivida por un equipo de LA PRENSA, en una visita reciente a esas frías y agrestes montañas.

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