MIéRCOLES 10 DE AGOSTO DEL 2005 / EDICION No. 238097 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE



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Elecciones y mayoría calificada

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Humberto Cuadra
hjcuadra@hotmail.com

En la encuesta de opinión de M&R realizada los pasados 7 y 8 de julio, el 76.2 por ciento de la población consideró que la solución a la crisis política actual es “apoyar a los movimientos que se oponen al pacto” entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán; adicionalmente, el 83.2 por ciento opinó que el pacto “destruye la institucionalidad del país”. Estas estadísticas permiten prever que en las próximas elecciones nacionales la lucha política se dará entre dos bloques principales: un grupo conformado por todos los que se oponen al pacto o “fuerzas antipacto” y el otro por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) o “fuerzas del pacto”.

A raíz de las fuertes diferencias entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo por las últimas reformas constitucionales, es de suponer que este tema predominará en el debate electoral y que los partidos políticos orientarán sus campañas hacia la obtención del mayor número de escaños posibles en la Asamblea Nacional (AN); de esta forma podrán contribuir a sumar los dos tercios del Parlamento o los 56 diputados que se requieren para modificar la Carta Magna y para elegir a los magistrados del resto de los Poderes del Estado o a los titulares de los entes autónomos.

Por su parte, la opinión pública opositora al pacto debate sobre la conveniencia de ir unida o no, para enfrentar al pacto en las próximas elecciones. Pero, ¿qué peligros encierra el hecho que estas fuerzas corran separadas? o ¿qué ventajas pueden darse si van juntas? Para investigar el componente numérico de este análisis, me di a la tarea de evaluar las posibilidades mencionadas con el auxilio de una hoja electrónica. El algoritmo utilizado en el análisis aplica el sistema de adjudicación de escaños de la Ley Electoral, o regla de “la media mayor”. Entonces, se determinaron los porcentajes que necesitarían las fuerzas antipacto para obtener los 56 diputados, tanto en el caso de que fueran unidas, como en el caso de que fueran divididas en dos partidos. Asimismo, se obtuvieron los porcentajes que necesitarían las fuerzas del pacto para alcanzar esta mayoría, al enfrentarse a uno o a dos partidos.

Para obtener los resultados del análisis, se consideró que las fuerzas del pacto se repartirían los porcentajes de votación de sus simpatizantes conforme a las mismas correlaciones de fuerza departamentales obtenidas en las últimas elecciones nacionales. Por su parte, las fuerzas antipacto podrían aglutinarse en un solo partido o en dos; en este último caso, como sus intenciones de votos son desconocidas, podrían dividirse el porcentaje de votación antipacto, de acuerdo a cualquier combinación posible.

Los resultados indicaron que de correr unidas las fuerzas antipacto requerirían de un 53.8 por ciento de los votos para obtener la mayoría calificada, y de un 58.7 por ciento, en caso de correr divididas, para una diferencia de 4.9 por ciento. Contrariamente, las fuerzas del pacto, si se enfrentaran a un solo partido necesitarían un 61.6 por ciento de los votos para obtener los 56 diputados, y de un 62.4 por ciento de enfrentarse a dos, para una diferencia del 0.8 por ciento. A simple vista, el análisis numérico indica que al aliarse las fuerzas antipacto tendrían mayores probabilidades de obtener la mayoría calificada y también disminuirían el chance de sus adversarios de alcanzarla. Sin embargo, existe un factor determinante que ha dictado el rumbo del país en las últimas elecciones nacionales y es el de la división entre la izquierda y la derecha.

¿Estará psicológicamente preparado el grueso de las fuerzas antipacto de izquierda para votar en una casilla de derecha de sus similares antipacto o viceversa? ¿Serán más los votos que perderían las fuerzas antipacto por ir juntas en una sola casilla, que las diferencias porcentuales mencionadas? Esto no está claro todavía, lo que sí está es que estas fuerzas, yendo juntas o no, deberán ponerse de acuerdo para tratar de mantener los porcentajes de descontento contra el pacto y convertirlos en votos para llegar a la AN en posesión conjunta de la mayoría calificada.

Cabe recalcar que el pacto es el responsable de introducir la regla de “la media mayor” en la Ley Electoral. Esta regla adjudica a los partidos que han recibido más votos la mayor parte de los escaños parlamentarios que son disputados con los residuos electorales de las diecisiete circunscripciones departamentales y de la nacional. Si esta regla terminara favoreciendo a las fuerzas antipacto y lograra la mayoría calificada, el pacto morirá, pero no sin antes haberse tenido que tragar su propia medicina.

El autor es Secretario de Asuntos Electorales del Partido Conservador.
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