En letra pequeña
Fabián Medina fabian-medina@laprensa.com.ni
POR DINERO
La tía de una de las candidatas a Miss Mundo se quejaba de que gastaron “cientos de dólares en concepto de votación por mensaje de texto (25 centavos de dólar cada mensaje) para su sobrina Pamela y a pesar que ésta contaba con el porcentaje más alto no quedó ni de finalista”. ¿Se están fijando en lo que eso significa? Cuando los organizadores prometen que quien envíe más mensajes de texto se gana la mitad del voto, están diciendo que quien pague más tendrá medio camino recorrido a la corona, así que con el suficiente dinero hasta Quasimodo podría terminar representando a Nicaragua en los concursos de belleza.
RIFAS CELULARES
Los teléfonos celulares se han convertido en una nueva forma de sacarle dinero a los incautos. “Para participar sólo envíe un mensaje de texto con la palabra clave...”, nos dice una bella presentadora desde la televisión. La trampa está en que el mensaje de texto para ese concurso está sobrevaluado, de tal forma que la compañía telefónica se cobra el mensaje, que vale un par de centavos, y ¿el resto a quién le queda? Obviamente estamos ante rifas con fines de lucro, y hasta donde yo entiendo eso es prohibido por la ley.
VIEJO NEGOCIO
Hay que decir que esto no es un invento nicaragüense. En realidad, Nicaragua está entrando tardíamente a este tipo de negocios. Es el mismo principio de las llamadas porno: la compañía telefónica le asigna a algún vivo un número, cada minuto o mensaje tiene un sobreprecio, la telefónica acopia el dinero y luego se reparten.
ARNOLDISTAS
A veces pienso que deberíamos sentir lástima por los arnoldistas. Obviamente están siendo chantajeados y muchas veces da pena verlos tragarse lo que han dicho. Se comen sus palabras cuando les cambian la seña. Se humillan. Todo su orgullo y futuro político lo entregan a aquél que los tiene agarrado de una parte muy sensible y dolorosa. ¿Son víctimas? No. Simplemente cobardes. Y si a su natural capacidad de hacer daño le unimos la cobardía que les ha aquejado de un tiempo para acá, tenemos una arma verdaderamente letal en manos de... Bueno, ustedes ya saben de quien.
CAFTA
Supongamos que Nicaragua no aprueba el Cafta. Imaginemos el panorama. La región comercializando libremente entre ellos y Estados Unidos, pagando los costos, que los hay, del libre comercio, pero también beneficiándose de sus ventajas. Nicaragua, mientras tanto, protegiendo su derruida economía, pagando impuestos para colocar la poca mercancía que pueda y cobrando impuestos por la poca que llegue. Los nicas, como en otros tiempos, asustándonos de lo barato que son los productos en el resto de países del mundo y preguntándonos ¿por qué diablos cuesta tanto vivir aquí?
“DON ME OPONGO”
Una familia quiere construir su casa. El “don me opongo” de la familia, que siempre hay uno, les hace ver lo peligroso que resulta una casa, porque se puede caer en un terremoto, lo caro que resulta porque además de construirla hay que pagar impuestos, lo tedioso, porque hay que limpiarla... en fin. En todo tiene razón el “don me opongo” pero todas esas desventajas son menos graves que vivir a la intemperie. Y eso es lo que sucede con el Cafta. Los argumentos de los “don me opongo” son ciertos en su mayoría, pero son infinitamente menos graves que quedarnos aislados en el mundo.

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