VIERNES 12 DE AGOSTO DEL 2005 / EDICION No. 23899 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE



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Diego Raudez, un roble

Foto  
. Fue el “caballo de hierro” de Heberto Portobanco

Diego Raudez -segundo de izquierda a derecha- en uno de los momentos previos a un partido de beisbol recibe orientaciones de su manager.

 

Gerald Hernández
deportes@laprensa.com.ni

Diego Raudez fue un lanzador “todo terreno”. Igualmente podía abrir un juegoy aguantar las nueve entradas o más -como cuando se tranzó en un duelo de 17 entradas con Luis Cano en 1983-, o bien entrar a relevar en cualquier situación y durar hasta 14 innings como en el sexto juego de la Serie Final de 1985 ante los Dantos.

En síntesis, era el “caballo de hierro” de Heberto Portobanco en los Tiburones de los años 80 y también con la Selección. Su mayor proeza fue ese relevo de 14 episodios ante los Dantos, una calurosa tarde del 4 de mayo de 1985, un día después que había lanzado cuatro entradas. Como recompensa, gano el juego 4-3 con un hit impulsador de Luis Fierro en el inning 19.

“Eso ha sido lo más grande que he visto”, señala Larry Zavala, quien jugó la segunda base del Granada en ese encuentro.

Para Sebastián “Chachán” Jiménez, el jugador de cualquier posición, pero de todos los días, su recuerdo preferido es el juego de 20 ponches de Raudez ante la Costa Atlántica el 2 de diciembre de 1982 en Granada.

Con la Selección Nacional, su obra cumbre fueron las tres victorias en los Centroamericanos y del Caribe de 1986 en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Y en un gran alarde, estuvo al borde de conquistar un cuarto triunfo, que de paso le hubiera dado una medalla a Nicaragua.

Según “Chachán”, Raudez debutó en la Primera División en 1997 con el Granada en la Liga Roberto Clemente y asegura que desde que jugaba en la Mayor A ya traía su estilo de lanzar por debajo del brazo, técnica que nadie le enseñó.

CON LOS INDIOS DEL BOER

El último año de Raudez en nuestro beisbol fue en 1993 con el uniforme de los Indios del Bóer, equipo que tuvo que darle de baja a mitad de temporada porque el granadino no llegaba a practicar seguido, según cuenta Donald Calderón, quien también estaba en la tribu.

Luego apareció fugazmente como coach de pitcheo de Matagalpa en 1995 y volvió a escena en el juego de veteranos del 2004, trabajando extra como en los viejos tiempos, pues salió dos veces a relevar en el mismo juego.

Durante su carrera en los campeonatos nacionales, tres veces ganó el liderato de ponches, incluyendo el de la temporada de 1983, cuando abanicó la cifra récord de 220 bateadores. Raudez es uno de cuatro lanzadores con más de 100 victorias y 1,000 ponches a la vez. Los otros son Julio Espinoza, Asdrudes Flores y Martín Bojorge. Es séptimo de todos los tiempos en triunfos (120), segundo en juegos lanzados (417), tercero en blanqueadas (30), cuarto en ponches (1,121), juegos completos (97) e innings recorridos (1,829) y séptimo en juegos salvados (30).

Más allá de sus cifras, siempre será recordada por su voluntad, valentía y entrega al juego. Nunca le temió a un bateador, fue un pitcher retador, hasta que la muerte acertó uno de sus pitcheos.
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