Río San Juan
Luis Diego Thomas Vargas
Lamentablemente siento que este problema del río San Juan, ya bastante añejo, viene una vez más a crear animadversión entre pueblos vecinos y hermanos, que lo queramos o no en toda nuestra historia hemos tenido que convivir uno al lado del otro.
En este momento existe una relación a veces mal entendida, pero una relación estrecha al fin y al cabo entre nicas y ticos, donde miles de pinoleros trabajan hoy en nuestro país y lo queramos o no Costa Rica depende en gran medida de la mano de obra nicaragüense que cada día se hace más necesaria para la buena marcha de nuestra economía, y no menos familias nicaragüenses dependen en gran medida para su sustento de las remesas que envían sus hijos, madres y padres que trabajan en Costa Rica.
Y qué decir de las crecientes relaciones comerciales entre las dos naciones, no por casualidad Nicaragua representa para nuestro país el quinto destino para nuestras exportaciones, por lo que considero que el actual estado de tensión entre las dos naciones no nos favorece en nada, ni a nicas ni a ticos, pero lastimosamente es la típica salida de gobiernos incompetentes (tanto en Nicaragua como en Costa Rica) de pretender distraer la atención de los graves problemas nacionales dándole al pueblo un circo para divertirse, como en este caso es la pretendida diferencia por el río San Juan, diferendo que hace mucho tiempo debió aclararse y superarse por los canales del diálogo y la buena vecindad.
En mi caso particular tengo muy buenos amigos nicaragüenses aquí en Costa Rica, unos ubicados en una buena posición económica y social, otros como humildes trabajadores (vigilantes y otros oficios), todos ellos excelentes personas, educadas, con su cultura particular, pero sobre todo iguales en respecto y dignidad.
Es mi deseo que este problema se supere de la forma más conveniente para ambos países, y que dicho camino no sea empañado por la prensa amarillista de ninguna de las dos naciones.

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