LUNES 17 DE OCTUBRE DEL 2005 / EDICION No. 23965 / ACTUALIZADA





EL HUMOR DE



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¡Debemos ser pro-positivos!

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. La solución no es ocultar nuestros problemas que sabemos son muchos y a veces no solucionables, pero lo que no se debe hacer es restar el esfuerzo que hacen los educadores

 

Ernesto González
ernesto-gonzalez@laprensa.com.ni

Siempre recurriendo a nuestro amigo el diccionario y en búsqueda del significado de las palabras pro y positivos; ¿iniciamos? pro: provecho, ventaja, otras definiciones: dicho de una persona que se distingue por sus buenas cualidades; en beneficio de algo o alguien; pasemos a la palabra positivo: afirmativo, en contraposición de lo negativo.

¡Interesante! Si sumo, aproximadamente como si fuese una operación matemática, llegaría a la conclusión siguiente: Pro positivo > Distinguir las buenas cualidades —lo bueno— en contraposición de lo negativo.

El mes pasado participaba en un evento de educación, donde un conjunto de programas exponían de forma concreta, una serie de logros a través de vídeos-gráficos donde se observaban estudiantes trabajando en la elaboración de proyectos pedagógicos-educativos con recursos de bajo costo, por ejemplo: balanzas, con el uso de reglas plásticas, plastilinas, etc.

A lo anterior identificábamos —siempre en el vídeo— cómo nuestros docentes jugaban el papel de facilitadores.

¿Nuestros profesores?, ¿nicaragüenses? ¡Sí! Esas mismas personas de vestir sencillo, pero a la vez entregados con amor a una profesión, desgraciadamente insuficientemente reconocida por nuestra sociedad, y sobre todo por los medios de comunicación que a veces resultan simplemente aplastante y hasta denigrantes.

En septiembre, durante las llamadas fiestas patrias, donde prácticamente todos los centros escolares del país retomaban aspectos de suma importancia, vinculadas a nuestra historia, nuestros héroes, etc. vinculados al rescate de nuestros valores —¡Vital!— un “simpático” periodista de un canal nacional, super promotor de las notas rojas, al inicio argumentaba o describía “en off” el porqué de la actividad, mientras que en las imágenes, se apreciaban nuestros estudiantes en un stadium donde participaban las bandas de músicas escolares. ¡Excelente, pensé!, pero la alegría duró fracciones de segundo y con un total desequilibrio del tiempo de diferenciar lo positivo de lo negativo. El locutor noticioso hacía énfasis al desmayo de una profesora y que la pobre, posiblemente no había desayunado. ¡Dios mío! Al parecer en este joven sus resultados académicos, no fueron muy relevantes o simplemente se equivocó de vocación. Lo dicho, afectaba enormemente la imagen de nuestro país, no sólo de los más de 30,000 profesores, sino de todos los nicaragüenses.

No estoy planteando que la solución sea ocultar nuestros problemas, que sabemos que son muchos y a veces no solucionables a corto ni a mediano plazo, eso lo sabemos, pero lo que no se debe restar es el esfuerzo que hacen las personas encargadas de educar. ¡Ojalá algún día nuestros medios, dignifiquen mejor al magisterio!
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