Empresarios y periodistas
Cristiana Chamorro Barrios cristiana@laprensa.com.ni
“¿Cómo actuar frente a los medios para proyectar noticias de forma positiva dado que la prensa nicaragüense sólo enfoca lo negativo?”, me planteó la Fundación Roberto Terán ante un foro de empresarios comprometidos con la construcción de una cultura de “Responsabilidad Social Empresarial”.
Me pareció una oportunidad para proponer la necesidad de articular principios y valores del periodismo y de la libertad de expresión, con los intereses legítimos de una empresa privada responsable. Acepté la invitación como periodista y Directora de la Fundación Violeta Chamorro, que tiene la misión de contribuir a un mejor entendimiento del rol del periodismo en la democracia.
Entre empresarios y periodistas existe una relación compleja, de intereses mutuos y choques constantes, pero obligados a entenderse siempre y cuando mantengan prudente distancia, para que cada quien cumpla su misión social. En Nicaragua, de acuerdo con una investigación de la Fundación Violeta Chamorro, ambos sectores cohabitan al más alto nivel de la desconfianza mutua.
El estudio, financiado por la Embajada de Finlandia en el 2004, se hizo en base a seis entrevistas a profundidad a empresarios y grupos focales, a periodistas para comprender las expectativas detrás de esta relación y acercar el quehacer diario de los medios al sector privado.
En resumen, los empresarios valoran al periodismo como un sector: “anti-empresa y anti-sector privado, siempre busca atacarnos, reflejan su propia realidad, tergiversan las noticias”. En respuesta a esta valoración los periodistas expresaron que los empresarios los quieren manejar, que no son transparentes, que no comparten la misma óptica para ver la realidad, que habría que analizar: ¿Qué se entiende por tergiversar?
Para los empresarios el periodismo les plantea los siguientes inconvenientes: “reflejan al exterior un país violento e inseguro, provocan impresión negativa en los inversionistas extranjeros, son los responsables de la poca inversión y distorsionan la verdad sobre los temas económicos”.
De estos señalamientos los periodistas se defienden: “Ocultar la información o mentir por quedar bien con el sector privado no sería ético, la prensa desarrolla su labor a partir de la situación real del país y de lo que dicen los empresarios, el país no ofrece estabilidad para la inversión, las fuentes oficiales y privadas distorsionan los datos”.
Uno de los empresarios entrevistados resumió la relación de la siguiente manera: “Para nosotros el periodismo siempre busca lo malo detrás de cada acción. Normalmente en vez de buscar la verdad de los hechos, la mayoría busca lo falso y esto tiende a distorsionar la información empresarial”.
Los empresarios tienen razones para esperar más de sus medios, en particular en coyunturas de tanta dificultad. Pero ellos mismos confiesan que prefieren pasar inadvertidos al momento de una buena inversión. Reconocen que por miedo a la competencia se inhiben de brindar información. Es decir, se niegan a conducir, a dar la buena noticia que le reclaman a los medios de comunicación.
Con esta actitud el sector privado no hace contrapeso a la supuesta prensa negativa. Y ante la ausencia de un liderazgo empresarial, la prensa pone la agenda y es cierto, crea ilusiones o desesperanzas en base a la poca o ninguna información que le brinda el empresariado. Si los empresarios quieren buena prensa deben colaborar con ella y no esconderse. Diseñar una buena política de comunicación es fundamental, así como nombrar un director de comunicación a nivel de las gerencias.
Pero lo más importante no son los planes de comunicación y dar un buen servicio a los periodistas, sino comprender el rol del periodismo en democracia y mantener una actitud ética respetando la dignidad profesional de los periodistas, principalmente su independencia. En sociedades polarizadas como la nuestra, obligadas a transitar hacia la democracia, la prensa nicaragüense está llamada a jugar un papel de equilibro frente a los desmanes del poder público y privado.
Cuando el periodismo cumple con su misión de contrapoder, denuncia abusos o investiga la verdad, se convierte en una molestia a la conciencia del empresario, quien tiende a responder con el castigo de siempre: la presión del poder económico sobre los medios de comunicación. Una práctica contraria a toda responsabilidad social empresarial porque atenta contra un derecho fundamental: la libertad de expresión y el derecho ciudadano a estar informados.
Los periodistas tienen razones para creer que los empresarios no aceptan un periodismo independiente, sólo cuando éste coincide con sus intereses. Pero si queremos que el periodismo mantenga vigencia, es imperativo recibir los señalamientos del sector privado como un desafío a la credibilidad y calidad de la prensa nacional en democracia.
Empresarios y periodistas están llamados a sembrar la confianza que reclama el desarrollo y a ser aliados en un sistema de transparencia pública. “Debería existir más comunicación directa entre empresarios y periodistas”, sugieren los empresarios. De igual manera piensan los periodistas: “Alguien debe dar el primer paso”.
La autora es periodista.

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