Al “Chele” lo mataron por un mecate
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El cuerpo de un hombre fue encontrado en una milpa con el cuello cortado, muchos desfilaron frente al hallazgo, incluso el asesino, pero nadie podía sospechar de alguien que hasta se había sentido “dolido” por la tragedia |
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En este lugar fue enterrado el cadáver de Santos Javier Santana Carrión, pero en su tumba no hay ni una cruz. (LAPRENSA/O. Miranda)
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Luis Alemán Saballos
Los zopilotes son aves de mal agüero, su presencia generalmente está asociada a putrefacción, cadáver, muerte. Por esa razón, el revoloteo insistente de aquellos animales sobre el maizal resultó extraño y sospechoso para Róger Omar Ortiz Mercado, cuidador de la hacienda El Guayabal, ubicada en la comarca del mismo nombre, en el kilómetro 48 de la Carretera Vieja a León.
A pesar de ello, jamás se imaginó que su curiosidad lo llevaría muy pronto a descubrir uno de los crímenes más relevantes ocurridos en la zona.
Atraído por las aves y la curiosidad poco a poco Róger Omar avanzó entre las matas de maíz hasta una distancia en la que sus ojos pudieron describir únicamente lo que parecía un bulto extraño y sobre el cual revoloteaban los zopilotes.
En la medida que fue avanzando, no sólo sus ojos empezaron a aclarar la verdad sino también el sentido del olfato.
Un fuerte mal olor dejó más clara la situación. El cadáver de una persona en avanzado estado de descomposición era devorado por los zopilotes.
A la 1:00 p.m. del sábado 23 de julio, la noticia sobre el hallazgo del cadáver se regó como pólvora entre la población del lugar, la que comenzó a desfilar sobre el camino en busca de saciar su curiosidad.
Ancianos, mujeres, hombres, jóvenes y hasta niños llegaron al maizal para ver aquella escena.
También llegaron oficiales de Policía del municipio de Nagarote y la forense, doctora Silvia María Villegas, del departamento de León, para el levantamiento del cadáver y de todas las evidencias que permitieran conocer lo que había ocurrido en el lugar.
IDENTIFICADO
Hasta el momento de la llegada de la Policía y la forense nadie había podido dar una luz que identificara aquel cadáver cuya carne también era pasto de gran cantidad de insectos.
A través de su rostro era muy difícil reconocerlo, estaba desfigurado totalmente, la única forma entonces era por la ropa que traía puesta. Algunas personas empezaron a especular que se trataba de “El Chele”, un muchacho que tres días antes había desaparecido misteriosamente.
Familiares del desaparecido al ver el cadáver creyeron reconocer la vestimenta, pero no estaban seguros como para afirmar que se trataba de su familiar.
Un bulto en la pierna derecha del pantalón del fallecido llamó la atención del perito policial, quien ayudado por la forense hurgó entre las ropas descubriendo la cartera en cuyo interior estaba la cédula de identidad y un fajo de billetes que en su totalidad sumaban 850 córdobas.
La cédula pertenecía a Santos Javier Santana Carrión de 22 años, originario de El Guayabal, municipio de Nagarote, conocido entre el vecindario como “El Chele”.
Santana Carrión había muerto de una herida de arma blanca en la garganta, lo que le provocó un shock hemorrágico, según lo determinó posteriormente la doctora Silvia María Villegas, médico forense.
HIPÓTESIS
“Estábamos frente a un cadáver plenamente identificado, pero no teníamos las razones de su asesinato, ni al responsable, mucho menos el arma utilizada por el criminal para matarlo”, explicó el capitán Silvio Saborío, jefe de Auxilio Judicial de la Policía del municipio de Nagarote.
La Policía descartó que el robo fuera el móvil del crimen. “Había una fuerte cantidad de dinero en la cartera de la víctima que no había sido robado, era evidente entonces que el robo estaba descartado”, explica Saborío.
Entonces se creyó que era una venganza. “Tomamos una serie de hipótesis para luego ir descartando”, señala el oficial.
Luego la Policía por un momento descartó la venganza porque según los familiares de la víctima, el fallecido era un joven “tranquilo” y no estaba vinculado ni a pleitos ni a ninguna actividad delictiva, aunque días después la Policía haría un descubrimiento muy importante que los llevaría hasta el autor del crimen.
LA INVESTIGACIÓN
Resulta que realmente el fallecido no era una persona “tranquila” como lo describieron sus familiares y varios de los vecinos.
El joven desde hacía algún tiempo estaba vinculado a actividades delictivas, según descubrió la Policía durante el proceso investigativo.
“Nosotros nunca supimos que él anduviera en cosas indebidas, viajaba a Costa Rica a trabajar y recién había regresado”, recuerda Donald Antonio Santana Bojorge, cuñado de la víctima.
LAS AMENAZAS
Meses atrás Santana Carrión había sido amenazado de muerte por una persona muy cercana a la familia y además, vecino de la misma comarca El Guayabal conocido entre los comarqueños como un hombre conflictivo y tomador frecuente.
Ignacio Ariel Aguilar Carrión, de 35 años, en diciembre del 2004 había jurado matar a “El Chele” sólo porque éste intervino en una discusión que sostenía con otra persona a quien pretendía agredir.
“Lo anduvo buscando en varios lugares y luego vino a la casa y con un machete en la mano preguntó por mi hermano para matarlo, pero no me explico qué pasó después, parece que solucionaron el problema y hasta quedaron nuevamente de amigos”, afirma Ana María Santana Carrión, hermana del fallecido.
HILO CONDUCTOR
El jueves 21 de julio del presente año, “El Chele” salió de la casa de su mamá cerca de las 7:00 p.m., diciendo que iba de vago, fue la última vez que lo vieron con vida.
Al día siguiente en un lugar conocido como Los Silos, en la misma comarca El Guayabal, fue encontrado por un vecino, un mecate azul y una gorra. El mecate había sido robado de la propiedad de un señor que le daba trabajo de jornalero a Aguilar Carrión, la gorra era la que usaba Santana Carrión.
Ignacio Ariel Aguilar Carrión narró que el jueves 21 de julio acordó con Santos Javier Santana Carrión robar ganado en un lugar que no definió.
Para lazar al ganado que robarían, Aguilar Carrión ordenó a Santana que robara un mecate que usaban para amarrar una mula en la finca Monte Carmelo, donde trabajaba el autor del crimen.
Cuando se dirigían a cometer el robo al parecer fueron sorprendidos por alguien o creyeron ser vistos por alguien huyendo despavoridos por los montes, dejando tirado en el lugar conocido como Los Silos, el mecate y la gorra de Santana Carrión.
Tras correr varios minutos entre el monte, caminos y un maizal ubicado a unos 500 metros hacía el occidente de la casa hacienda de El Guayabal, Aguilar Carrión le reclama molesto a Santana por dejar tirado en la huida el mecate y se produce una fuerte discusión entre ambos, al extremo que presuntamente la víctima saca un machete con el que pretende herir a Aguilar Carrión.
“Hay un reclamo fuerte que llevó a que el ahora occiso presuntamente machete en mano, (aunque no encontramos el machete), atacara a Ignacio y éste a su vez lo lesionara con una navaja que tampoco encontramos”, relata el capitán Silvio Saborío, jefe de Auxilio Judicial de la Policía de Nagarote.
Éste inmediatamente desenfundó una navaja que traía en la cintura y se defiende cortando la garganta a Santana, quien herido de muerte cae al suelo manando abundante sangre.
Aguilar Carrión al ver a su víctima con los estertores de la muerte, huye del lugar y se dirige a su casa ubicada a unos 300 metros de distancia de la casa que Santana Carrión compartía con su mamá y un hermano.
Durante los días subsiguientes, Aguilar Carrión llevó una vida tranquila y hasta continuó con sus constantes borracheras.
En dos ocasiones fue entrevistado por la Policía y aceptó sus diferencias con la víctima, pero negó haber tenido el valor de matar al hombre con quien había acordado robar, sin embargo, días después, él mismo aceptó haberlo matado.
“Presumimos que fue por rencillas entre ambos, al menos eso dice el presunto autor”, señaló el jefe policial.
INVESTIGACIONES
Durante su investigación la Policía entrevistó a muchos vecinos entre ellos a Ignacio Ariel Aguilar Carrión, quien logró en un inicio engañar a los investigadores.
No era para menos, Aguilar Carrión había estado junto a la gran cantidad de curiosos que llegaron a ver el hallazgo del cadáver de Santos Javier Santana Carrión y hasta se había compadecido del fallecido.
Algunos vecinos entrevistados por la Policía contaron que días después habían escuchado a Aguilar Carrión amenazar de muerte a otra persona, afirmando que no sería "al primero que matara".
Otros vecinos también relataron a la Policía que Aguilar gustaba de amenazar a los ciudadanos con un cuchillo, sobre todo cuando andaba en estado de ebriedad.
Con esos elementos, la Policía dispuso entrevistar nuevamente a Aguilar Carrión y cuando lo buscaron lo encontraron en la calle en estado de ebriedad, amenazando y ofendiendo a todo el que encontraba, incluso a la autoridad policial, por lo que lo detuvieron llevándolo al juez por faltas.
La soledad de la prisión y quizás el sentirse perdido, hizo reflexionar a Aguilar Carrión, conocido también como "Mayita", quien pidió al capitán Saborío un minuto para contarle una historia, sin titubear reveló que la noche del 21 de julio había matado a Santos Javier Santana Carrión.
QUERÍAN SÓLO EL DINERO
Róger Omar Ortiz Mercado no sólo descubrió tres días después el cadáver descompuesto de Santos Javier Santana Carrión, sino que también se vio obligado a enterrarlo.
Los familiares de Santana Carrión ni siquiera se molestaron por sepultarlo, menos por colocar una cruz en el lugar donde quedaron sus restos. “Ellos vinieron a ver cuando lo identificaron, como supieron que tenía mucho dinero ( 850 córdobas) en su poder exigieron que se los entregaran y luego se fueron dejando el cadáver”, señaló.
Relató que fue la Policía la que le pidió enterrara el cadáver. “Me dediqué a buscar ayuda entre los vecinos y así le pegamos fuego y luego lo enterramos”, señaló, mientras mostraba al equipo de LA PRENSA el lugar donde quedó la víctima.
Ahora no queda nada de la tumba, un tractor removió la tierra de varias manzanas a la redonda donde sembrarán frijoles de postrera. “Ya nada queda del lugar, ni una seña, dijo el campisto, lamentando el triste final de “El Chele”.
Sus familiares tampoco han visitado el sitio. Su hermana Ana Santana aseguró que ni una cruz piensan poner en el lugar donde ahora descansa su asesinado hermano.
DETENIDO
Ignacio Ariel Aguilar Carrión está detenido en el Sistema Penitenciario de Chinandega a la orden del Juez de Distrito Penal de León, licenciado Daniel González Valladares, quien durante la audiencia inicial dictó prisión preventiva por el delito de homicidio en perjuicio de su amigo Santos Javier Santana Carrión.

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