Xiloá
Pedro Rafael Gutiérrez Doña
Durante muchos años Xiloá fue el balneario por excelencia de los managuas. Los fines de semana hervía de familias que venían de todas partes de la capital y alrededores y pasaban el día en esta bella laguna. Rodeada la costa de hermosas propiedades, éstas fueron satanizadas por políticos del pasado y, hoy por hoy, son un reflejo del infierno, al estar en estado de abandono, invadidas por la maleza y precaristas de cuello blanco.
Lo que fue el club, hoy sólo quedan escombros del mismo y asoman en la actualidad remedos de negocios que venden licores y comida. Los ranchitos donde pasan el día las familias están en pésimo estado, el techo en alguno de ellos brilla por su ausencia y otras carecen de piso. En otros, sólo las bases quedaron y están en franco abandono.
Para entrar a la laguna hay dos tarifas. Una la cobra el Intur y la otra la Alcaldía de la localidad. Una es más cara que la otra, sin embargo los ingresos percibidos por este rubro no se ven traducidos por ningún lado de las instalaciones. Ambas instituciones deberían públicamente dar cuenta de sus ingresos y presentar a la comunidad los planes de desarrollo y mejoras para este bello lugar.
No estaría de más que en el futuro el Intur tomara las riendas de este balneario, cobrando una mayor tarifa, eliminando el cobro municipal, eso sí, reflejado el cobro en una mejor infraestructura, promoviendo el turismo en la zona, colocando kioscos para la venta de recuerdos, alquilando lanchas para recorridos y poniendo en acuerdo con la Cruz Roja, unos tres salvavidas, los que de paso brillan por su ausencia ante una eventual tragedia en el lugar.
El turismo en Nicaragua será la mayor fuente de ingresos en el futuro y Xiloá es un diamante en bruto al que hay que pulir como fuente de divisas y motor de generación de empleos.

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