JUEVES 29 DE SEPTIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 23947 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE



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En letra pequeña

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Fabián Medina
fabian-medina@laprensa.com.ni

LEY DE LA SELVA

Llegamos, pues, al punto de la ley de la selva. ¿Por qué reconocer como tribunales a unos órganos que ellos mismos se han desnaturalizado al convertirse en ariete político de un partido? ¿por qué debe Bolaños y sus funcionarios someterse a unos jueces incapacitados para impartir justicia? ¿puede alguien creer que nuestro sistema judicial persigue esclarecer quién abusó del dinero en la campaña electoral? ¿están ahí todos los que son? ¿son todos los que están?



DOBLE PERJUICIO

No se trata de estar a favor de Bolaños y en contra de los pactistas. Yo, como ciudadano, quisiera saber si estos funcionarios, y los otros que faltan, usaron dinero público o sucio en la campaña electoral. No pongo las manos en el fuego por muchos de los que están enjuiciados, pero eso no me impide ver que se está usando una excusa judicial para desatar una persecución política. Entonces tenemos un doble perjuicio: por un lado, la corrupción del Poder Judicial empleado como arma punitiva, y por el otro, la imposibilidad de saber quiénes son los culpables porque, al volverse políticos los casos, se mimetizan los ladrones.



ARNOLDO ALEMÁN

Esto me lleva a uno de los argumentos más manidos de quienes defienden este sistema judicial: “¿Por qué ven que la justicia es mala ahora que sienta en el banquillo a unos bolañistas, si era buena cuando se metió en la cárcel a Arnoldo Alemán?” Lo que sucede es que Arnoldo Alemán no ha recibido un juicio correcto. Eso no significa que sea inocente. Daniel Ortega, con sus jueces, le quitó la posibilidad a la ciudadanía nicaragüense de conocer la culpabilidad o no de un hombre sobre el que hay fuertes sospechas de corrupción a gran escala. No es que la justicia fue buena en el caso de Alemán. No. Ahí también estuvieron estos mismos jueces, listos a caerle para sacar provecho político, sin que les interesara saber si el hombre era inocente o culpable. ¡Y miren cuánta manteca han sacado!



APAÑADORES

Cuesta entender por qué la Policía es tan complaciente con los buseros. Una ruta se tira un semáforo en rojo, y el policía de más adelante voltea la cara para silbar disimuladito. Los mismos policías que son implacables con el cobro del seguro a los simples ciudadanos, alegan que no se lo exigen a los buseros porque están esperando una explicación de la Asamblea Nacional que nunca les va a llegar porque sólo en su mente existe. ¿Por qué son tan complacientes? ¿será porque muchos comisionados son también buseros?



VIVIR DEL PRESUPUESTO

Gracias a Dios falló el intento de los buseros de colocarse como “cuota fija” en el presupuesto nacional. Si el seis por ciento universitario es una bomba que estalla cada año con puntualidad de reloj suizo, se imaginan qué pasaría si por ley los diputados le asignan una cuota al llamado “subsidio al transporte”. ¡Mamita linda, mejor emigrar!



DECENCIA

¿Cuál es el límite de la nota roja? Acaso lo peor será la portada de un tabloide sensacionalista que mostraba a un hombre violado con los intestinos saliéndole por el ano a consecuencia de la brutalidad a que fue sometido? ¿o será la insistencia de una reportera de televisión que preguntaba a un hombre macheteado, detalles de la trifulca, a pesar de que aquél sólo atinaba a contestar una y otra vez: “Por favor, me cuesta hablar, déjeme vomitar...”
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