Esperan cuerpo de religiosa
Eduardo Cruz Sánchez sucesos@laprensa.com.ni
La angustia, la tristeza y el dolor invadieron el hogar de una religiosa nicaragüense que cayó en las aguas del turbulento río Sarapiquí, la mañana del pasado sábado en Puerto Viejo, en el atlántico norte de Costa Rica.
Los familiares de Gladys Lucía Lacayo Mendiola, de 29 años, quienes habitan en el barrio Bello Amanecer, en Managua, se encuentran preocupados, porque después de cinco días desde que cayó en el río, el cuerpo aún no ha sido rescatado .
“Nosotros confiamos en ellos (Ministerio de Desastres Naturales de Costa Rica), han sido beligerantes en atendernos y colaboraron para que mi hermano (William Lacayo) viajara a Costa Rica para recuperar el cuerpo de mi hermana”, señaló Mercedes Lacayo.
Movida por el amor de madre, Margarita Mendiola Rugama, de 65 años, confesó que tiene la esperanza de encontrar con vida a su hija. “Le pido a Dios que alguien haya rescatado viva, la haya socorrido y que aparezca pronto”, dijo entre sollozos la ancianita, quien junto a su esposo, Guillermo Lacayo, de 67 años, se brindan fortaleza para enfrentar la inesperada tragedia.
Gladys Lacayo es la menor de sus cinco hermanas y un hermano. Desde los 13 años ingresó a la orden de las misioneras Carmelitas Descalzas y hasta hace un año atrás, trabajaba en la parte administrativa del convento de San Marcos, donde además apoyaba en obras sociales y dirigía un comedor para niños pobres.
Viajó a Costa Rica el pasado miércoles 7 de septiembre y se alojó donde una hermana de nombre Flor Lacayo. Según familiares, ella tenía planes de regresar a Nicaragua en el mes de diciembre, segura de convencer a su hermana para que regresaran juntas, ya que los cinco hijos de Flor Lacayo no conocen a la abuelita.

|