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La pistola, la tiradora y el niño
Eduardo Enríquez

La reciente aprobación en la Asamblea Nacional de la Ley Orgánica del Poder Legislativo o ley 606 deja claro que, como ha sucedido ya en otros casos, cualquier intento por modernizar el Estado nacional debe iniciar desde la raíz, y esa raíz es la manera de elegir a los diputados.

La iniciativa, que permitiría “modernizar” al parlamento, y que fue impulsada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) resultó en el fortalecimiento del carácter de “casta superior” de los diputados.

Lo primero que hay que señalar aquí es el papel que juegan estos organismos que vienen a “modernizarnos” y que luego niegan cualquier responsabilidad cuando el resultado de dicho esfuerzo es más bien el fortalecimiento del sistema caudillista que sufrimos. Eso es lo que ha ocurrido en este caso con el PNUD.

La verdad es que, si se quiere ayudar a modernizar nuestras instituciones, los nicaragüenses debemos exigir que se cambie la manera de elegir a los diputados.

Actualmente elegimos a estos diputados de una “plancha” que el votante ni siquiera se molesta en leer, y si la leyera no conocería al 95 por ciento de los integrantes de la lista. De lo que sí podemos estar seguros es que el líder o caudillo del partido que la hizo sí los conoce y que cada uno de esos nombres representa un voto leal a favor del caudillo, no a favor de la gente que está votando por ellos.

Si pudiéramos elegir a nuestros diputados por distrito y cada candidato tuviera que dar la cara ante sus electores, la lealtad cambiaría hacia el votante y la influencia del caudillo se debilitaría.

En el sistema uninominal o por distrito, el país se divide en, digamos, 55 distritos de aproximadamente 92 mil habitantes cada uno y en cada uno los partidos deben presentar un candidato, el votante elige entre esos candidatos. Un diputado resulta electo por cada distrito y él representa directamente a esos 92 mil habitantes y para ganar de nuevo su voto debe actuar de acuerdo a sus intereses.

¿Por qué es clave esto para fortalecer a toda la democracia nicaragüense? Porque en la Asamblea se eligen al resto de integrantes de los poderes como los magistrados de la Corte Suprema y del Consejo Supremo Electoral, o de instituciones tan importantes para la democracia como la Fiscalía y la Contraloría.

Los diputados leales a sus caudillos actualmente eligen magistrados y funcionarios con esa misma característica, pero si los diputados resultaran electos por distrito tendrían que responder ante sus electores por las personas por las que votan para estos cargos claves.

Mientras los diputados no respondan directamente ante sus votantes, la “modernización” se traducirá en lo que es hoy la Ley 606 o sea vehículos libres de impuestos para los diputados; inmunidad que los convierte en intocables; facultad para sesionar a puerta cerrada y votar en secreto, lo que elimina toda posibilidad de rendir cuentas a los electores y facultad para convertirlos en juez y fiscal de cualquier ciudadano.

O sea que la Ley ha resultado en el equivalente a quitar a un niño de nueve años una tiradora y darle una pistola cargada para que sea un cazador más “moderno”. Pero en este caso la “presa” es la democracia y la ciudadanía.

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